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(25/Oct/16) El ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile, afirmó que “el mundo vuelve a abrirle las puertas a la Argentina” al destacar la reapertura del mercado canadiense para nuestras carnes, que se había cerrado después de la detección del brote de la fiebre aftosa en 2001, reproduciendo la misma decisión que había tomado Estados Unidos en aquel momento. El primer cargamento ya llegó a Montreal.
“El Gobierno Nacional lleva adelante una política exterior destinada a promover las relaciones internacionales en beneficio de los intereses del país” aseguró Buryaile, al considerar que el primer cargamento de carne vacuna que llegó a Canadá y la inminente reapertura de los Estados Unidos, son “los primeros pasos de un largo camino”.
Cabe recordar que durante la primera quincena de octubre, el frigorífico Marfrig (ubicado en la localidad bonaerense de Beccar) envió por avión a Montreal un cargamento de 320 kilogramos de los cortes bife ancho, bife angosto, lomo, entraña fina y tapa de asado para el abastecimiento de una cadena de restaurantes de comida argentina. Este primer intercambio, después de una década y media, le llevó a la Argentina varios años de negociaciones: en diciembre de 2015 quedó abierto formalmente el mercado de carne fresca a Canadá.
El fallo de la OMC para que EEUU importe carne argentina sentó el precedente que traccionó a Canadá a reabrir el mercado para las carnes argentinas, en posiciones arancelarias interesantes: carne fresca, refrigerada y congelada (sin hueso), por lo que ahora se espera poder capitalizar el fallo para el acceso a otros mercados de similar exigencia y alto valor.
La reapertura de ambos mercados fueron posibles gracias al trabajo conjunto del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y del Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria (FSIS), que logaron que la Organización Mundial de Comercio (OMC) fallara en favor de la carne argentina en su reclamo contra medidas restrictivas, al reconocer que esas disposiciones no tenían justificación científica ni estaban basadas en un análisis de riesgo, además de ser discriminatorias dado que países con condiciones idénticas o similares a las de la Argentina no tenían esas restricciones para exportar a esos mercados.
Es importante considerar que las ventas de carne argentina podrán ampararse en la cuota otorgada en el marco de la OMC a los países autorizados por la Agencia Canadiense de Inspección Alimentaria (CFIA), con los cuales Canadá no ha suscripto acuerdos de libre comercio. La Argentina, mediante esta cuota, tiene un cupo de 11.809 toneladas con 0% de arancel. Completado dicho cupo las carnes podrán ingresar a Canadá mediante el pago de un arancel del 26,5%.
En este sentido, la Argentina, que cuenta con 20 frigoríficos habilitados para exportar a ese país y se encuentra ante la posibilidad de recuperar una participación importante como proveedor de ese mercado, que hoy concentra sus importaciones en Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y Uruguay.
El último embarque de carne argentina a ese destino fue en el año 2000, cuando se enviaron 26.000 toneladas entre cortes frescos y congelados; dicho volumen representa cerca del 10% de las 250.000 toneladas que Canadá importa anualmente.
Con Estados Unidos. A fines de noviembre las autoridades sanitarias estadounidenses vendrán a Buenos Aires para una última revisión in situ de los sistemas de control sanitario en distintos frigoríficos, como paso previo a la autorización definitiva.

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