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(11/Nov/16) Según datos que brindaron algunos laboratorios, en envío de muestras se elevó entre 20 a 30 por ciento. Hay más interés en fertilizar. Este año, el cambio de ánimo de los agricultores argentinos, lo cual derivó en el ajuste de sus decisiones técnicas y económicas, también favoreció el cuidado de los suelos.

Es así que, de acuerdo a un sondeo que hizo Clarín Rural, los productores enviaron más muestras de suelos a los laboratorios. Seguramente, con el propósito de llevar a cabo mejores prácticas de fertilización de cultivos.

Nahuel Reussi Calvo es coordinador técnico de Fertilab, un laboratorio del sudeste bonaerense, que recibe muestras de distintas zonas de la región pampeana. El experto destaca que, «este año esperamos analizar un 20 por ciento más de muestras que el año pasado. Reconoce, asimismo, que aun están un 30 por ciento por debajo de lo que sucedía en los mejores años.

Nahuel Reussi Calvo.
Nahuel Reussi Calvo.

Reussi Calvo aclara que, en buena medida, el trigo y el maíz son los cultivos que están motivando tomar más muestras de los suelos, en cambio, en soja no sucede lo mismo. «Pienso, igualmente, que los productores aplicarán más fertilizante en soja sin hacer un diagnóstico. La buena relación de precios grano/fertilizante favorece este tipo de decisiones», reflexiona.

Justamente, esto último está vinculado con los datos que manejan algunas entidades vinculadas a las empresas de fertilizantes, como Fertilizar Asociación Civil o la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA). Estas sostienen, de manera anticipada, que el consumo de fertilizantes, este año, será de 3,4 millones de toneladas, aproximadamente, un millón más de toneladas respecto a 2015.

Por último, el Reussi Calvo brinda algunos datos interesantes. Dice que ya hay productores muestrean sus suelos y piden diagnóstico para macro y micronutrientes. «Los niveles de sulfatos, el zinc en maíz o el boro para girasol son pedidos de rutina. También piden un análisis del nitrógeno anaeróbico, que representa una estimación de aquel que se mineralizará durante el ciclo del cultivo, para ajustar bien la dosis de este nutriente», concluye.

Esto que cuentan desde el sur de la provincia de Buenos Aires también se condice con lo que está ocurriendo en el sudeste cordobés. Allí, el laboratorio de suelos del INTA Marcos Juárez, que recibe muestras de esa zona de influencia, aporta datos similares.

Claudio Lorenzón, a cargo de este laboratorio, destaca el repunte de muestras que registraron este año para el trigo y, en menor medida, para el maíz. «Este año, recibimos un 30 por ciento más de muestras que el año pasado, pero aun estamos lejos de la cantidad de muestras que recibíamos en los mejores momentos», comenta.analisis2

El técnico sostiene que es necesario «segmentar» , en función de lo que viene sucediendo. «Hay productores que sistemáticamente envían muestras de suelos todos los años para ir haciendo un seguimiento y monitoreo, mientras que vuelven cada cuatro a cinco años», advierte.

Según Lorenzón, se nota que en los últimos años hay un empobrecimiento de la fertilidad química de los suelos con caídas aguadas del fósforo, aun estabilidad de la materia orgánica y un creciente interés por los niveles.

Asimismo, dice, que debido a los problemas de excesos hídricos de esa región o el aumento de los niveles de la napa freática, los productores están interesados en la salinización de sus suelos, así como también se preocupan por progresivo aumento de la acidificación, en este caso, como consecuencia de los importantes aumento de los rendimientos de los cultivos y una pérdida de ciertos nutrientes como el calcio o el magnesio. Fuente: CRA/Clarin.

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