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(21/Nov/16) Hasta que el cuaje de los racimos no finalice no se podrá determinar cuáles han sido los efectos de este fenómeno ocurrido a principios y finales de octubre. El Gobierno de Mendoza estima que el daño por las heladas que se registraron en setiembre y octubre sería de 34.388 hectáreas de vid en toda la provincia y más de 65 mil hectáreas de otras especies.

Es así que, según la Dirección de Contingencias Climáticas, la zona más afectada por las bajas temperaturas -en lo que respecta a viñedos- ha sido la zona Este con 22.568,42 hectáreas, seguida del Sur con 8.553,41 hectáreas, Norte con 2.099,35 y Centro con 1.167,09.

El director de Agricultura y Contingencias Climáticas (DACC), Oscar Astorga, explicó que este año las heladas afectaron mucho más que el año pasado. De hecho, aclaró que, durante la temporada 2015, las bajas temperaturas y las heladas tardías no fueron un problema. No obstante, sí lo fue el granizo, efecto que aún no deja secuelas en la provincia.

Asimismo, para el técnico, las heladas se produjeron en momentos sensibles y críticos de las etapas fenológicas de los cultivos, ya sea para la fruta, como fueron los acontecimientos de setiembre, mientras que las de octubre perjudicaron a la vid, en su etapa de floración. Astorga aclaró que por el momento no pueden precisar el porcentaje de daño.

Heladas en primavera

Según los técnicos de las bodegas de Mendoza esta primavera ha sido especial. Para Pablo Minatelli, ingeniero agrónomo de bodega Norton, este año han notado que en diferentes zonas el brote fue algo anticipado respecto de las fechas normales y esta situación ha expuesto a las plantas a temperaturas bajas, normales para la época. Por ello, «se ha visto en viñedos algún daño visible sobre las yemas que se manifiestan con necrosis, sin que este síntoma sea demasiado frecuente. De este modo, por las heladas de octubre algunos brotes se quemaron».

Aun así, aclaró que es muy complejo definir si estos factores tienen una consecuencia importante sobre la producción. Es que, según explicó, la fertilidad que observan, esto es primordios de racimos por brote, es normal. Es así que «esto reduce en cierta manera el temor de que los fríos previos a la brotación o durante los primeros días de la brotación hayan afectado la productividad al menos por esta variable», explicó Minatelli.

A su vez, el técnico de Norton sumó que «en los lugares donde vimos brotes quemados se está produciendo una nueva brotación, por lo que estamos esperando para evaluar la cantidad de primordios florales que estos brotes puedan traer». Agregó también que estos eventos se produjeron antes de las tareas de desbrote, por lo tanto es esperable que parte de la pérdida potencial sea remplazada por brotes que normalmente son eliminados en esta práctica.

Coincidió con ello Sebastián Zuccardi, ingeniero Agrónomo de Bodega Zuccardi Valle de Uco. Para el especialista, a pesar de que las heladas se suscitaron en momentos sensibles de la planta, considera que el daño no ha sido tal. Además sentenció que para saber si afecta o no a la cantidad de la temporada «hay que ver el cuaje».

«Si bien pueden estar los racimos florales, tenemos que ver cuántas de esas flores se transformaran en bayas y por ende en kilos de uva», aclaró Zuccardi.

De este modo, es que el ingeniero de Norton dijo que por todos estos factores se hace muy complejo hoy dar una proyección ya que aún no está clara cuál es la oferta natural de la planta y por ende «no podemos saber si esta oferta es mayor o menor respecto de la última cosecha o de una cosecha normal». Asimismo, agregó que también hay que entender que muchas de las causas que redujeron la cosecha 2016 pueden condicionar también esta cosecha.

«Entre ellas -Minatelli detalló- se destacan las enfermedades fúngicas que pueden haber afectado el desarrollo de las flores de este año y Lobesia Botrana. La primavera está fresca y lo que estamos viendo es que la primera generación es algo extendida en el tiempo». Bajo este marco, lo que observan los técnicos de Norton es que algunas parcelas puede presentar una reducción en la cantidad mientras que para otras no o inclusive, manifestar un incremento si los tratamientos contra Lobesia fueron efectivos.

Coincidió con este marco Marcelo Casazza, ingeniero agrónomo de diversas bodegas de Mendoza y de otras zonas del país. En este sentido, es que pudo dar un panorama más amplio de todas las regiones.

«En lo que respecta a Mendoza las heladas de fines de octubre dejaron daño, sobre todo en la zona de Agrelo, San Rafael, Ugarteche, Alvear. Pero la de principios del mes pasado, no afectó tanto a los viñedos de la provincia, pero sí a los de Cafayate, Catamarca, La Rioja y San Juan, sobre todo las zonas más bajas. Las más altas, como Ullum o Zonda, no se vieron perjudicadas», explicó.

En cuanto a la afectación en la producción, Casazza concordó con el panorama planteado por los demás técnicos y dijo que a pesar de que las heladas pueden disminuir la producción porque se queman flores, brotes y racimos enteros, «hay que esperar a ver cómo evoluciona esa planta». No obstante, dijo «que puede ser que estemos hablando de una cosecha similar a la de 2016 en cuanto a calidad. Aunque aún es muy temprano para determinar esto, no sólo para saber cómo afectó la helada sino también porque faltan accidentes climáticos, como el granizo».

Mauro Sosa, presidente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, pudo precisar la situación en una de las zonas más afectadas por heladas. Según mencionó, hasta hoy las heladas del 2 de octubre y sobre todo la del 21 de ese mismo mes fueron las que perjudicaron a la vid y por las cuales estiman daños importantes.

Sin embargo, concordó que los viñedos que aparecen más afectados y que muestran a la vista daños de importancia tendrán que esperar para ver si se recuperan o rebrotan. No obstante, contraria fue su opinión en el punto en que decir que los daños reci%C