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(27/Dic/16) Invertir una porción del portafolio de inversiones en papeles del sector puede ayudar al inversor a defender su capital durante 2017. Si bien hay riesgos, hay motivos para ser optimistas con el agro, tanto a corto plazo como a mediano y largo también.

El sector agropecuario fue uno de los sectores que mayor número de conflictos tuvo durante el Gobierno anterior. La famosa Resolución 125 fue el máximo exponente de una tensa relación durante años entre el gobierno kirchnerista y uno de los sectores más productivos y que más aporta en materia de divisas provenientes de exportación al saldo de la balanza comercial argentina.

Con la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada, se introdujeron modificaciones en el esquema de retenciones para incentivar a un sector que había sido muy golpeado y que sólo la bonanza internacional en materia de precios de commodities y la alta productividad de nuestras tierras les permitieron seguir adelante.

Sin embargo, al momento de sembrar para la campaña 2016 los productores aún no conocían estas nuevas reglas de juego, por lo que recién en la campaña de 2017 se podrá observar en mayor medida el impacto de esta disminución en la presión impositiva sobre el sector.

De esta manera, el mayor impacto en el balance de las compañías y en sus niveles de actividad se empezará a sentir en los próximos meses, con los inversores empezando a mirar cómo poder obtener rédito en este nuevo escenario.

Financiando al sector, uUna primera forma de hacerlo es a través de la compra de instrumentos de renta fija de empresas del sector. Aquí encontramos distintas alternativas: Cheques de Pago Diferido, Fideicomisos y Obligaciones Negociables.

Por el lado de los Cheques de Pago Diferido, se pueden conseguir a través de la Bolsa cheques de Sociedades de Garantía Recíproca que actúan en el sector agropecuario. Por citar algunos referentes, allí podemos encontrar cheques avalados por Los Grobo Agropecuaria, Don Mario y Agroaval, entre todos. Estos instrumentos pueden tener plazos que van desde los 30 a los 360 días, son en pesos y rinden aproximadamente entre 20 % y 25 % anual para el inversor.

Para inversores un poco más sofisticados y dispuestos a asumir un nivel mayor de riesgo, se puede invertir en fideicomisos financieros que otorgan un rendimiento en la mayoría de los casos de 3% o 5% mayor a la tasa Badlar (la tasa de plazo fijo).

Pero si hablamos de deuda corporativa, el instrumento por excelencia son las Obligaciones Negociables. Aquí podemos encontrar deuda emitida por compañías del sector agropecuario y de alimentos como Mastellone Hnos.

(La Serenísima), Cresud, Arcor y Molinos Río de la Plata, pudiendo hacerlo a través de instrumentos en dólares, dólar linked y también en pesos a tasa Badlar más spread.

Asociándose al sector Para aquellos que sean más optimistas con el desarrollo del sector agropecuario, la mejor forma de beneficiarse es asociándose a las empresas que trabajan en él. Si miramos el desempeño que han tenido estas empresas en 2016 podremos encontrar que varias de ellas han otorgado rendimientos a sus accionistas bastantes puntos por encima de la inflación.

Entre las de mejor rendimiento encontramos a Agrometal, con una suba de 208% acumulada en el 2016. Esta empresa se dedica a la fabricación de maquinaria agrícola, por lo que es uno de los principales proveedores del sector agropecuario.

En segundo término, encontramos a la limonera San Miguel con una suba de 128%. La posibilidad de que se abriera luego de muchos años la exportación a Estados Unidos (que finalmente se concretó la semana pasada) fue el principal driver a lo largo de este año, pero recién comenzará a impactar en los retornos que se presenten en el balance de la compañía a partir del año próximo.

Para completar el ranking de los mejores rendimientos en 2016, encontramos a Instituto Rosembusch con su actividad más vinculada al sector ganadero, ya que se dedica a la elaboración y ventas de productos veterinarios. Luego de la exitosa negociación por la exportación de limones, el siguiente paso es conseguir la autorización por parte de los Estados Unidos para exportar carne argentina al país norteamericano. En ese escenario, acciones de empresas como Inversora Juramento, Quickfood e Instituto Rosenbusch podrían verse beneficiadas.

Los riesgos Pero no todo es color de rosa para el sector agropecuario. La llegada al Gobierno de Estados Unidos de Donald Trump y sus amenazas durante la campaña presidencial de una economía norteamericana más cerrada y una guerra comercial con China podrían acarrear efectos no deseados para el sector, como una caída en el precio de las commodities frente al fortalecimiento del dólar.

A su vez, la balanza comercial de Estados Unidos es fuertemente deficitaria en el comercio bilateral con China. En 2015, arrojó un déficit de US$ 386.000 millones. Donald Trump podría comenzar a intentar reducir este saldo negativo, y se espera que una de las áreas en las que Estados Unidos podría incrementar su oferta al gigante asiático es justamente en productos agropecuarios.

Frente a esto China podría verse obligado a disminuir la compra de estos productos a países latinoamericanos e incrementar el volumen proveniente de Estados Unidos en búsqueda de continuar colocando sus manufacturas en el país norteamericano.

Teniendo presente este panorama, el sector agropecuario es históricamente uno de los principales motores de la economía argentina.

Esperando un 2017 con pronóstico de crecimiento por encima del 3%, según la mayoría de economistas, invertir una porción del portafolio de inversiones en este sector, con las precauciones mencionadas, puede ayudar al inversor a defender su capital a lo largo de 2017. Fuente: CRA/El Economista.

(*) Por Matías Daghero, autor del libro “Con los $ que tengo, ¿qué hago?” @medaghero

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