(23/Mar/17) Contar con calendario sanitario, programado e implementado de manera ordenada, es uno de los principales factores que hacen a la productividad de un rodeo de cría. Es importante llevarlo adelante con eficiencia y sentido práctico, de manera coordinada con las etapas productivas del ciclo ganadero. La sanidad no entra sólo por la boca. Un calendario sanitario eficiente y ordenado contribuye sustancialmente a la productividad del rodeo. Fuente: Diario EL POPULAR (Nota: Miguel Viñuales).

“Normalmente, el calendario se arma sobre las etapas de servicio, parición y destete, que en la mayoría de los rodeos de Olavarría coinciden con el servicio estacionado de primavera, septiembre – octubre, hasta diciembre – enero”, explica el veterinario Marcelo Ponce, en relación con la programación anual de las medidas sanitarias en un rodeo de cría.

Según Ponce, la manera más eficiente de diagramar estas tareas es haciéndolas coincidir con los diferentes momentos del ciclo de cría y, en particular, con los encierres en la manga que por diferentes circunstancias -por ejemplo, la vacunación de aftosa o el tacto-, el productor se ve obligado a hacer.

“En primavera suele arrancar el servicio, por lo cual eso nos da una pauta acerca del momento en que tenemos que empezar a acondicionar el rodeo, es decir, preparar la vaca y el toro. Esto significa revisar con tiempo los toros para diagnosticar enfermedades venéreas, brucelosis, problemas de locomoción, ojos y, en general, todos las cuestiones a tener en cuenta con un reproductor macho antes de entrar a servicio”, indica el profesional.

“Con las hembras ocurre lo mismo. En algunos casos se hace un tacto preservicio para ver cómo está la vaca, y se pueden usar vacunas reproductivas, que se dan dos dosis, para evitar enfermedades que produzcan abortos. Estas medidas son muy útiles, pero no necesariamente en todos los campos, ya que en algunos establecimientos esta cuestión está bien controlada”, agrega.

calenLo mismo afirma el doctor Marcelo Piñeyro respecto de la aplicación de antiparasitarios, que depende de cada caso particular. Si las vacas están en un estado regular, y está empezando el período de cambio de clima y crecimiento de pasto primaveral, aumenta la posibilidad de que levanten parásitos, por lo cual es una medida sanitaria que ayuda.

Otra práctica aconsejable para este período preservicio, y siempre en función al tipo de campo, es suplementar la dieta con sales minerales, ya sea mediante la aplicación de inyectables o con raciones en bateas, o “piedras” de sal. “Así se cubren eventuales carencias de cobre, selenio y fósforo, que son minerales necesarios para que el animal adulto tenga un buen desarrollo reproductivo”, remarca.

Aprovechar los encierros

Una de las cuestiones más importantes para el bienestar del rodeo, según Piñeiro, es evitar los movimientos innecesarios, motivo por el cual hay que aprovechar los encierres obligatorios y concentrar en ese momento una serie razonable de tareas.

“Ya dentro del ciclo de servicio tenemos la campaña de aftosa de fin de año, momento en que habitualmente la vaca está con un ternero recién nacido o de unos pocos meses, lo que nos impone tener una serie de cuidados para evitar daños, golpes y aplastamientos. Pero como a esos terneros también tenemos que vacunarlos, aprovechamos el encierre de la mejor manera posible”, explica Piñeyro.

En esta maniobra, además de aftosa para todo el rodeo, se vacuna contra carbunclo a los animales adultos, y se suele dar a los terneros la primera dosis de triple (mancha, gangrena y enterotoxemia), teniendo en cuenta para esto si se realizó o no la yerra. En campos donde hay problemas de neumonía o queratoconjuntivitis, se aplica además una vacuna combinada preventiva contra estas dos patologías virales.

“Y después de esto, nos vamos directamente a ésta época, coincidiendo con la llamada campaña chica de aftosa, donde se vuelve a encerrar para vacunar a todo los menores, y brucelosis a las terneras. Algunos aprovechan este encierre para dar a la vaca alguna vacuna reproductiva o preventiva de la diarrea neonatal, y en los campos donde hay problemas se repite la triple y la combinada viral, y si se vende al destete se suele dar suplemento mineral al ternero para mejorar el pelaje y el estado general”, agrega.

Tres grandes impactos

De esta manera, según explica el veterinario Marcelo Piñeyro, el calendario se programa coincidiendo con las etapas del ciclo reproductivo y permite trabajar de manera ordenada y eficiente, con tres grandes impactos a lo largo del año, evitando movimientos y complicaciones innecesarias.

“Fuera de todo esto, sólo nos queda por ver el control de parásitos. A lo que ya hablamos podemos agregar una desparasitación de terneros al destete y una eventual tercera dosis de mancha, si es que queda en el campo para una recría o reposición”, agrega.

Con respecto a los antiparasitarios, Piñeiro remarca la necesidad de rotar la droga aplicada para evitar resistencia. El uso masivo y sostenido durante años de determinados productos inyectables, cuya aplicación resulta mucho menos engorrosa que los que anteriormente se aplicaban por boca, ha dado lugar a resistencia por parte de los parásitos, lo cual en algunos campos es un verdadero problema.

“Ha habido uso y abuso, demostrado técnicamente por investigadores y el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), ya sea por aplicación de más o de menos de la dosis necesaria. Sobre todo, en relación a la ivermectina que es la droga más conocida, pero también con los benzimidazoles aunque en menor medida”, concluyó.

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