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(14/Ag/17) Hace ya casi dos décadas que Arnaldo “Pipí” Bintana está trabajando en Molinos Olavarría SA. Y el actual gerente de esta empresa olavarriense cuenta la historia: “Comencé en julio de 98, justamente en la época del Mundial de Francia, y Sebastián Delabouillerie –que era el propietario en ese momento- puso un televisor para sortear entre los empleados. En realidad, se hizo una polla para acertar quién era el campeón y acertó él, que era de origen francés, pero finalmente lo sorteó entre todos los empleados. Yo entré a trabajar acá gracias a él, cuando compró la empresa en 1998 (había arrancado en el ´96) en el Parque Industrial ll. Esta fue la primera empresa, inclusive, que comenzó a funcionar acá, que era un baldío, cuya edificación fue construida por los hermanos Scipioni” comenzó contando Bintana.pipi

“Cuando empecé estaba en la parte de costos. Después comencé a incursionar en la faceta comercial, para pasar luego al sector financiero. Hasta que en el año 2000 se vendió Molinos a quienes son los dueños actuales y ese año comencé a trabajar en la parte comercial de la empresa, mientras que en la gerencia estoy desde el año 2004” siguió contando “Pipí” Bintana, quien luego de haber finalizado la etapa de escuela secundaria en el Colegio Nacional “Coronel Olavarría” (aunque había comenzado en la Escuela Industrial), se fue a estudiar ingeniería agronómica a La Plata junto con su hermano, Enrique Manuel “Uyi” Bintana, quien fue a estudiar medicina, así como Fernando “Negro” Santellán, Gustavo Longo, entre otros. Aunque luego suspendimos los estudios cuando incursionamos en el comercio, con el recordado boliche Spaghetti y luego La Playa”, recuerda.pipi3

“Después de ese boliche nos fue mal, era una época difícil. Lo de Spaghetti fue en el ´88 aproximadamente. Hasta el 90 estuvimos ahí, también puse un kiosco –en el 91-, en La Playa, donde ahora está el banco Comafi. En ese momento decidí irme a Buenos Aires a estudiar ingeniería en sistemas; me fue muy bien, terminé la carrera pero en realidad nunca fui a buscar el título, ya que comencé a trabajar en una exportadora de carne, acá en Olavarría. Trabajábamos mucho en lo que era la Cuota Hilton vendiendo carne a Chile y Brasil, durante dos años; era una empresa de Tachi Falabella y Manuel Carbone, y se llamaba Paca. Ahí aprendí mucho sobre comercio, el tema exportación y administración. Y en el ´98 me fue a buscar Sebastián (Dellabouillerie) para trabajar con él, en Molinos, y desde ese momento estoy acá”, siguió contando Bintana, quien este lunes 14 de agosto celebra el Día del Cerealista.

“Era un molino de harina muy chico, de 70 toneladas por día, y tuvo un período muy complicado que hizo que se vendiera en el año 2000. A partir de ahí los nuevos dueños poco a poco fueron ordenando y haciéndolo crecer, no solamente en lo que es producción y en el tamaño de la empresa, sino también en otras actividades. Se fue incorporando lo que es el cultivo de hortalizas (sobre todo cebolla) de Valle Medio, en Choele Choel, con destino a Brasil. Esta es una actividad que lleva ya ocho años. Se incorporó también todo lo que es la exportación de productos que demandaba Brasil, como alpiste, mijo, girasol, girasol confitero y la exportación de harina, por supuesto”, siguió diciendo el gerente de Molinos Olavarría.pipi4

“La empresa pasó muchos períodos distintos, algunos muy críticos como por ejemplo en la época de los reintegros de la harina en el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, cuando hubo que firmar obligadamente una quita de la deuda del 72 por ciento. Cobramos sólo el 28 por ciento. Se resignó el resto. Eran los reintegros que uno debía pagar el trigo valor lleno al productor, cobrar la harina 46 pesos y pedir que el Estado devuelva todo lo que se pagó de 420 pesos la tonelada de trigo para arriba. Eso acumuló una deuda del Estado con la molinería de 2.500 millones de pesos. En el caso nuestro teníamos una deuda de 24 millones de pesos, en 2008, a un dólar de 3 pesos y pico, casi cuatro. Era una cifra importante. Congelaron las deudas, tardaron un año en pagarlas, nos dieron un bono, y por ese bono hubo que firmar que resignábamos el 60 por ciento de la deuda, y sobre ese bono del 40 por ciento lo vendimos al 70 por ciento del valor. Además, fue emitido con plazo hasta 2016”, explicó con cierta resignación aunque también con tranquilidad porque ese mal momento ya quedó atrás.pipi5

“No había alternativas. Sino pedíamos el reintegro había que vender la harina a 70 pesos y oficialmente valía 46 en cualquier molino, por lo que no había posibilidades de salir de ese sistema. Seguro que 2012 fue el peor año de la empresa y toda la industria molinera por el pasivo que tenía el Estado con nosotros. Tuvimos la suerte de que los proveedores nos tuvieron paciencia para cobrar lo que se debía y hoy estamos en una situación en la que el producto tiene un valor muy bajo y creo que este año, y el próximo, la molinería va a tener que reformular, pactar o arreglar alguna forma para salir de estos precios. Hoy, una bolsa de harina equivale al precio de 5 kilos de pan. Si miramos la cadena de valor, que es lo que producen el trigo, los que lo industrializan y los que venden el producto terminado, durante años hubo una idea de que el pan es un producto político y todos los gobiernos quieren que valga lo menos posible. El pan y la harina, que hace la canasta básica, y hasta ahora no hubo nunca un estudio y una decisión política que permita que no pase lo que ocurrió hasta ahora, que un eslabón de la cadena subsidie al otro”, afirmó Bintana.pipi10

“La idea nuestra es tener un abanico de negocios, sea con importaciones desde Brasil o exportaciones a Brasil. Nuestro negocio está basado en Brasil, que está con dificultades económicas y financieras. Ha bajado el consumo en Brasil y la situación de las empresas que estaban endeudadas llevó a que para vender a Brasil, salvo que tengas un seguro de crédito, haya que hacer cobro anticipado de todas las exportaciones. De todas maneras, lo positivo actual es que el sector que más nos involucra, que es el campo, ha recuperado la posibilidad de diseñar negocios que tengan viabilidad económica, porque el productor agropecuario no tiene posibilidad de especular con no producir porque un cultivo no es rentable y no puede esperar, sino que todos los años debe producir algo, la mejor alternativa que tenga en ese momento. Pero no puede dejar improductivo el campo hasta que el cereal tenga un valor determinado”, explicó.pipi6

“Eso sucedió en estos últimos doce años y teníamos trigo de una cosecha a la otra que no se podía exportar. Los trigos tenían un precio que en el cálculo previo no daban rentabilidad, así como otros cultivos, y se bajó abruptamente la calidad de los trigos argentinos que eran reconocidos en todo el mundo. El productor no aplicó tecnología, tampoco fertilizantes, y mucho menos fungicidas, e hizo un trigo barato y de pésima calidad como manera de defenderse de la falta de rentabilidad”, siguió explicando “Pipí”.pipi8

“También creo que todas las industrias y en general la actividad económica de la Argentina al bajar la inflación y tener que competir en un ambiente donde el consumidor evalúa la calidad del producto y los precios de manera más estable, todas las empresas vamos a tener que invertir en tecnología, en procesos, producir más y a menores costos. Este no es el caso de la harina, donde se ve que en los valores en dólares internacionales la Argentina tiene precios ridículos. Nuestro país tiene un consumo aproximado de 6 millones de toneladas de trigo para el mercado interno y una producción de casi 17 millones de toneladas de trigo, pero una capacidad instalada de la molinería de casi 12 millones de toneladas. Esto significa que sobra el 50 por ciento de la capacidad instalada de la molinería y que lleva a estos precios ridículos de la bolsa de harina, que tiene un precio sin impuestos que recibe un panadero, de entre 250 y 260 pesos la bolsa de 50 kilos de harina, es decir 5 pesos el kilo de harina”, contó.pipi7

“Siempre hemos buscado la manera de salir de los períodos buenos y malos de la harina tratando de realizar otras actividades con los mismos recursos que tiene la empresa. En alpiste, este año hasta la fecha, somos la primera empresa exportadora a Brasil, y hemos incrementado muy fuerte los volúmenes de exportación de girasol rayado, mijo y girasol confitero, también todo a Brasil. Y producimos bastante cebolla, desde hace 8 años, que viene desde Choele Choel, y entiendo que ahí también se va a tener que reformular la tecnificación y la forma de producir mucho más económica, por lo que habrá que eliminar lo máximo posible el trabajo manual porque los países del resto del mundo producen volúmenes mucho más altos a menor costo.pipi9 Creo que en estas circunstancias se ve difícil lo que es el comercio internacional por las economías de otros países, sobre todo de Brasil, pero van a surgir oportunidades con países del resto de Latinoamérica y sobre todo el campo, con reglas claras como tiene hoy y con estabilidad de esas reglas, con un tipo de cambio estable y que acompaña a la inflación, cada productor va eligiendo cuál es el mejor cultivo que se adapta a su plan productivo”, terminó diciendo Arnaldo Bintana.

El gerente de Molinos Olavarría señaló finalmente que “el laboratorio de la empresa también realiza análisis de calidad de trigos y cualquier productor puede venir y analizar gluten, la fuerza de la harina, análisis de alpiste y se dan servicios a terceros que no sea mercadería de la empresa”.

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