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(27/Sep/17) Economistas y especialistas en el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a la agroindustria coincidieron en destacar el alto potencial de la Argentina para el avance de los bionegocios, enfrentando los desafíos de aumentar la inversión en innovación y desarrollo para mejorar la competitividad y ser partícipes en la reducción del cambio climático.
Así se refirieron Carlos Dunan, Víctor Acastello, Gustavo Martini, Adrián Isnardo y Antonio Sánchez, durante el panel “Innovación en el agro argentino: nuevos modelos de producción”, con el que se cerró el Lanzamiento de la Campaña Gruesa 2017/2018 que se realizó hoy en la Bolsa de Cereales.
Por su parte, el ministro de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires, Leonardo Sarquís (FOTO PRINCIPAL), aseguró que “Buenos aires tiene un compromiso real de aumentar la rotación de cultivos” y anticipó que se está trabajando en “un proyecto de una nueva ley de agroquímicos en la provincia”.
En un contexto de alta afectación de los cultivos por el exceso de lluvias, el ministro destacó que “el productor empezó a pensar en proyectos productivos diferentes” y la gobernadora María Eugenia “Vidal tiene la decisión para minimizar y acabar con las inundaciones”. “Cuando terminemos la Cuenca de El Salado, el 70 al 80 por ciento de las inundaciones va a ser anécdota”, aseguró.gruesa2
“Tengo la esperanza real y concreta que las obras vienen y las obras están. Eso da tranquilidad de que vamos a tener una buena campaña. Hoy existen alternativas y en esto tiene que ver hacia dónde vamos con la innovación, cambiando los modelos de producción”, completó el ministro bonaerense. Al respecto, Sarquís subrayó que “gracias a la rotación de cultivos, en un año Buenos Aires contribuyó a la evaporación del agua” y confirmó que se está trabajando en “proyectos de biogás y bioetanol”.
“El cambio climático vino para quedarse, por eso hay que pensar en alternativas diferentes para tener una estabilidad general y vamos por el buen camino”, concluyó el ministro de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires.
Por su parte, Claudio Dunan, director de Estrategia de Bioceres, señaló que “en la actualidad la humanidad consume los recursos equivalentes que pueden producir más de un planeta y medio” y advirtió que “esto no es sustentable”.
“Como país, debemos reconocer la gran oportunidad que tenemos, con el 2 por ciento de la biocapacidad del planeta. Estamos en el puesto nueve en el ranking mundial. Esta es la gran oportunidad de desarrollar bionegocios, que nos permitan reducir la dependencia y el uso de combustibles fósiles y ser partícipes de la reducción del cambio climático”, subrayó Dunan.
Al respecto, señaló que para ello “la innovación juega un papel clave”, Innovación y Desarrollo en el que “en la Argentina somos grandes inversores”, alertó, ya que “solo usamos 0.6 del PBI, por debajo de lo que es el promedio de Latinoamérica y El Caribe”. “Esto tiene un problema en cuanto a competitividad, aunque no es el único factor que la afecta”, completó Dunan.
“Los países desarrollados tienen años de inversiones en bionegocios y en tres cuatro años más va a llegar a 500.000 millones de dólares”, proyectó el director de Bioceres, al tiempo que detalló que este sector “para la Argentina tiene valor estratégico, porque los bionegocios son de repetición y puede permitir un desarrollo tecnológico y una enorme inversión”.
“Entramos en los 100 países más competitivos, pero de un total de 138 países, por eso es largo el camino por recorrer, porque si queremos usar la biocapacidad se debe invertir en innovación y tecnología”, sostuvo. Como ejemplo, señaló que en el caso del trigo “se puede pasar de 200 dólares a 2000 dólares la tonelada si es aplicada a bionegocios”.
Por su parte, Víctor Acastello, gerente de Insumos de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), mencionó tres ejemplos de trabajo en bionegocios. Por un lado, Yanquetruz, de generación de energía a partir de biomasa; Acabio, de agregado de valor al maíz, como ser la generación de bioetanol; y Planta de Recupero de Residuos Plásticos.
Al respecto, Acastello subrayó que “la Argentina tiene una capacidad enorme de generar energía a partir de biomasa” y destacó la reducción del efecto invernadero con el uso de etanol respecto de combustibles fósiles, “con 2.3 unidades de energía por cada unidad de energía consumida”. “Gana el productor de maíz, productor de carne y leche, la empresa, el Estado y el medio ambiente y la sociedad”.
“Hoy la Argentina corta las naftas al 12 por ciento, sobra maíz para cortarlas al 25 por ciento en cuatro años, destinando solamente 3 millones más de toneladas”, anticipó el gerente de ACA. En cuanto al recupero de residuos plásticos, detalló que tiene beneficios para el ambiente, como la reducción de huella de carbono y planteó que “seguramente el año próximo va a ser obligatorio el recupero de bidones plásticos”.
“Hay que concientizar al productor, a las cooperativas, a los industriales al recupero plástico”, concluyó Acastello. En su exposición, Gustavo Martini, líder del Área de Agricultura en la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA), planteó los desafíos de la innovación, en un escenario de demanda creciente de alimentos y de energía.
Coincidió en que para la Argentina “el agregado de valor es más que una oportunidad, una necesidad”, en un país donde “algunas tecnologías claves han perdido efectividad. Hay muchos desafíos y posibilidades. Se debe dejar de tener una mirada sistémica (del cultivo al sistema); se requieren más disciplinas y habilidades y decisiones multiobjetivo”, señaló y aseguró que “hay potencial en nuestros cultivos para duplicar la producción”.
“Viene una gran ola de tecnología con impacto en los modelos agrícolas de los próximo años, con mejoramiento genético y en biotecnología”, anticipó Martini, al tiempo que advirtió que “la oferta de innovación supera a la demanda” y que esto debe ir modificándose. En su exposición, Adrián Isnardo, subgerente Contable del MATba, detalló los procesos tecnológicos que se llevan adelante desde el MATba para mejorar las operaciones, incrementando la eficiencia en su ejecución y reduciendo los riesgos operacionales.
Al respecto, destacó la interconexión de plataformas MATba-ROFEX, y anticipó que “próximamente se lanzarán los contratos Mini/Financieros, a pedido del Banco Central para que los bancos puedan intervenir en el mercado”.
“Debemos darnos la batalla intelectual de mejorar la operatoria, diferenciando la tecnología facilitadora que va a dar mayor liquidez a los mercados. Los cambios tecnológicos tienen que estar puestos al servicio de la liquidez”, aseveró Isnardo.
En el cierre, Antonio Sánchez, responsable de Diseño e Implementación de las Aplicaciones e Interfaces de Monitoreo de Cultivos de Geoglam, la producción de maíz y trigo se pueden ver afectado por las lluvias mientras que en el sur de África, por ejemplo, puede afectarla la sequía.
Sánchez, anticipó que desde Geoglam “se utilizan aplicaciones móviles para hacer muestreo o reportes de cultivos de forma remota, para expandirse por África”. “Hemos llegado a un punto que personas en Nairobi con un solo click acceden al mapa de cultivos de todo el país”, aseguró. “Queremos que las aplicaciones sean un servicio público y el resto más importante es reducir el lenguaje técnico y traducirlo a un idioma que se entienda mejor en los mercados”, concluyó Sánchez.
Adrián Vera, director ejecutivo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, cerró el encuentro. En su exposición señaló que “lo único permanente es el cambio, por lo que hay que estar preparado para afrontar los tiempos que vengan” y destacó el avance de la Bolsa de Cereales en materia de innovación.
“no sobreviven los más inteligentes y los más fuertes, si no los que son más capaces de adaptarse a los cambios”, finalizó Vera.

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