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(04/Mar/18) Los pronósticos de producción de soja para este año son cada vez peores, conforme pasan los días y las lluvias no aparecen.

En su Panorama Agrícola Semanal, por caso, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires volvió a recortar su proyección de cosecha de la oleaginosa a 44 millones de toneladas; esto es, tres millones menos que hace sólo una semana, seis millones menos que a principios de febrero; y 10 millones menos que las que se esperaban al inicio de la campaña, cuando se preveía el paso de La Niña pero no con semejante nivel de intensidad.

De esta manera, sería una de las tres peores campañas de la última década, sólo superando las 40 millones de toneladas del ciclo 2011/12 y las 32 millones de 2008/09.

La producción esperada, además, está por debajo no sólo del promedio de las últimas diez campañas (50 millones de toneladas), sino del de las últimas 15 (47 millones), siempre según las cifras de la Bolsa porteña.

En este contexto, el desempeño en términos históricos puede ser aún peor si se tiene en cuenta que no se esperan precipitaciones significativas a corto plazo.

Según la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el 80 por ciento de la zona núcleo está bajo condiciones de sequía y necesitaría que en sólo 15 días llovieran unos 150 milímetros, cuando el promedio de febrero estuvo por debajo de 10.

“Un déficit hídrico sin precedentes”, dijo la GEA. Bajo este panorama, la Bolsa de Buenos Aires advirtió que se “incrementa la probabilidad de mantener la tendencia de producción en baja durante las próximas semanas”.

Escenario «drástico»

“La mayor parte del área sembrada registró pérdidas ininterrumpidas en su potencial de rinde. Salvo en el norte del país, la soja de primera se aproxima cada vez más a cosecha, sin chances de recuperación y con importantes mermas reflejadas en expectativas de rendimiento por debajo a los promedios históricos. El escenario en cuadros de segunda es aún más drástico, dado que muchos lotes no lograron un buen desarrollo vegetativo y, además de comenzar a transitar etapas críticas para lageneración de rendimiento en condición de sequía, se encuentran afectados por plagas típicas de años secos (trips y arañuelas)”, explicó la entidad porteña.

Desde Rosario, el diagnóstico no es menos preocupante, al menos para la soja de segunda: “los ingenieros (agrónomos) hablan de promedios por debajo de los 15 quintales por hectárea y hasta la pérdida total de los lotes si no llueve pronto”. Fuente: La Voz

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