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(04/Mar/18) La producción ganadera de Olavarría está ante un año muy complicado, ya que hay un sobrestock histórico de cabezas y la oferta forrajera es insuficiente. Si bien la sequía ha agravado al extremo la cuestión, según el ingeniero agrónomo Paulo Recavarren la situación actual era previsible ya desde el invierno pasado, y se esperaban dificultades aún en el caso de que las precipitaciones hubieran estado dentro del promedio normal. Frente a este esquema, solo queda analizar qué hacer frente a este ciclo difícil y llegar de la mejor manera posible a la primavera

«No podemos hablar de cómo encarar el año sin hacer un análisis del contexto, estamos con la mayor carga sobre superficie ganadera desde que tenemos registro, hace 25 años. Volvimos a superar, como partido, las 800 mil cabezas pero en menos superficie ganadera que allá por 2003, lo cual ya de por sí es un tema, con o sin sequía. Analizando los últimos 25 años, cada vez que hay retención de vientres al otro año no tenemos pasto», explica el integrante del INTA Local.

«Eso es en lo global, cuando uno baja a escala de campo, cada explotación es un mundo distinto. Pero la generalidad es que estamos mal, ya lo veníamos viendo en la salida del invierno pasado, empezó a haber retención sin la contraparte en el incremento de recursos forrajeros, lo cual de antemano te posiciona mal. Y si después agregás la salida de la inundación, la sequía severa desde diciembre, el cuadro es aún más complicado», apunta.

Según Recavarren, la situación de estrés hídrico en diciembre y enero es normal, impactando de diversa manera según las previsiones forrajeras de cada establecimiento. Pero la sequía y el intenso calor se extendieron hasta hoy y directamente se perdió un mes clave en el crecimiento de pasto como es febrero, y la mitad de marzo, ya que aunque lloviera normalmente a partir de ahora, es pasto tarda unos 10 o 15 días en responder.

Año de 11 meses

Esta «falta de febrero» es, para Paulo Recavarren, el punto más preocupante de la situación actual, y lo que determina la orientación de las decisiones a tomar si es que se quiere sobrellevar el año de la mejor manera posible. El año perdió un mes clave, por lo cual, se está ante la necesidad de reforzar el orden y realizar algunos sacrificios.

«Nos quedan muy pocos días para juntar pasto para octubre, que es donde vuelve el crecimiento del campo. Solo tenemos, si es que algo queda, el pasto reservado de la primavera pasada y lo que pueda crecer hasta el 15 de abril aproximadamente, donde el campo vuelve a quedarse quieto hasta la primavera. Tenemos que tener esto bien presente, porque si no lo vemos a tiempo, la vamos a pasar muy mal», expresa.

Según Recavarren es necesario que el productor sea plenamente consciente de la situación y los requerimientos de su campo con anticipación, sabiendo que indefectiblemente el balance forrajero va a ser deficitario. «Lo mejor que nos puede pasar es que empiece a llover, pero aún en ese caso vamos a tener unos 30 días de crecimiento de pasto, en vez de los 90 o 100, o más, que necesitamos. Entonces, una vez asumida esta situación, queda ver qué es lo que podemos hacer», remarca.

Tomar conciencia

A lo largo de la charla, Paulo Recavarren expresa en dos o tres ocasiones su preocupación de sonar algo brusco en su diagnóstico, pero considera que esta toma de conciencia directa y a tiempo es lo único que puede ayudar al productor que está comprometido a nivel forrajero, ya que hay algunas medidas que pueden tomarse pero que funcionarán adecuadamente si se las implementa hoy y no en junio, cuando la situación planteada en el campo es irremontable.

«Desde el punto de vista del pasto, natural o implantado, es muy poco lo que se puede hacer. Ni siquiera la fertilización encuentra respuesta si no hay humedad en el suelo, y mucho menos si no hay plantas que respondan en caso de que haya habido sobrepastoreo. Quizás el que tiene la posibilidad, puede pensar en sembrar un verdeo estacional que no va a producir el 100 por ciento pero va a ayudar, pero no en una pastura ya que el aprovechamiento de la misma llegará en la primavera y no soluciona el problema presente», explica.

«Lo primero que el productor debe hacer es organizar el rodeo buscando bajar requerimientos, o sea, destetar, apartar las vacas, tratar de hacer un esquema de parición en base a tactos y priorizar las más adelantadas haciendo una curva de requerimientos. Pero lo tiene que empezar a decidir ya, porque si bien puede haber algún cambio favorable, hay grande chances de que la situación sea muy difícil hasta octubre, por lo cual un se puede esperar más», explica.

Respecto de la cuestión forrajera, Recavarren entiende que hay que asumir la necesidad de incorporar forraje externo, ya sea en forma de rollos, grano o alimento balanceado. Pero como todas estas opciones implican inversión y manejo, lo primero y principal que tiene que hacer el productor es ordenar su rodeo en función de priorizar requerimientos nutricionales y optimizar la conversión, ya que no es lo mismo suplementar una vaca que un ternero de destete precoz. Como probablemente no alcance para todos, es un año donde habrá que asumir un espíritu de sacrificio.

«Suena fuerte, pero es el momento de tomar decisiones difíciles, y hay que tomarlas ahora, no en mayo. Si en el campo hay algún cultivo y es probable que no cubra los gastos, quizás sea mejor echar las vacas para que lo coman, antes de que pierda más calidad forrajera. Tenemos que ser ordenados y estrictos, si sabemos que una vaca no va a parir, o siempre viene atrasada, quizás sea momento de sacarla del rodeo. Y empezar a elegir sitios de sacrificio, lugares en el campo donde la hacienda va a comer el pasto que debería comer, y el que no debería comer también, porque tenemos que pasar el invierno. Lo mismo, si tenemos un lote reservado, hacer lo imposible por conservarlo porque vamos a llegar a mayo y no va a quedar nada», concluye. Fuente: Diario EL POPULAR

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