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(03/May/18) Durante la primavera 2017 y la mayor parte del verano 2018, el clima del área agrícola del Cono Sur fue afectado por una

combinación de factores que incluyó un moderado enfriamiento del Pacífico Ecuatorial, que no alcanzó el nivel de “La

Niña”, y un marcado enfriamiento del Océano Atlántico.

Aunque ninguno de estos factores, en forma aislada, hubiera podido afectar significativamente la marcha del clima, su

acción conjunta, produjo intensas perturbaciones.

El área cercana al Trópico de Capricornio, donde el enfriamiento del Pacífico produce efectos positivos (Bolivia, el norte

del NOA, la Región Occidental del Paraguay, el norte y el centro del Brasil, el norte de la Región del Chaco y el extremo

norte de la Mesopotamia) recibió precipitaciones superiores a la media estacional, que favorecieron la producción

agrícola, aunque se observaron episodios de desbordes de ríos e inundaciones.

Contrariamente, el área de latitudes medias, donde la acción conjunta del enfriamiento del Pacífico y el enfriamiento del

Atlántico produce efectos negativos (Sur del NOA, Cuyo, sur de la Región del Chaco, Región Pampeana, centro y sur de la

Mesopotamia, el sur del Brasil y el Uruguay), sufrió una severa sequía que causó una fuerte merma productiva.

Aunque en los episodios de este tipo, la Región Oriental del Paraguay suele registrar sequía, en esta ocasión recibió

precipitaciones cercanas al promedio, por lo que su producción agrícola no se vio comprometida en forma sensible.

Precipitaciones de abril

Durante el final del verano y lo que va del otoño, el escenario climático cambió de signo, en forma contrapuesta.

El enfriamiento del Océano Pacífico ecuatorial disminuyó considerablemente, asumiendo un estado neutral levemente frío.

Paralelamente, el Océano Atlántico Sur se calentó debido al avance hacia el sur de la corriente marina cálida del Brasil, mientras la

corriente marina fría de Malvinas retrocedió hasta casi desaparecer. Este proceso fue potenciado por la descarga de aguas calientes,

procedentes de la alta cuenca de los grandes ríos Paraná y Uruguay, que vierten su caudal en el río de La Plata.

Esta recombinación de factores invirtió la marcha del clima.

El área agrícola de latitudes medias, previamente afectada por la sequía, pasó a experimentar una racha de precipitaciones abundantes,

que se extendió a lo largo de Abril, reponiendo las reservas de humedad de los suelos, aunque al mismo tiempo, entorpeció la cosecha

de los cultivos de verano.

Contrariamente, el área cercana al Trópico que, hasta Marzo, venía siendo beneficiada por precipitaciones abundantes, experimentó

una racha seca, que obstaculizó la siembra de los cultivos de invierno.

De mantenerse esta combinación de factores, la campaña 2018/2019, podría desarrollarse en un escenario climático mucho más

cercano a lo normal que el registrado durante la campaña precedente.

Precipitaciones de mayo y junio

Aunque se espera que, durante lo que resta del otoño, el escenario climático continuará normalizándose, es muy probable que

experimente perturbaciones considerables.

Como es usual en esta época del año, las precipitaciones disminuirán su volumen.

La circulación tropical disminuirá su intensidad, aunque manteniéndose algo por encima de su nivel medio, haciendo que Perú, Bolivia,

el norte de Chile, el NOA, la Región Occidental del Paraguay, el norte y el centro del área agrícola del Brasil, el oeste de la Región del

Chaco, el este de Cuyo y el noroeste de la Región Pampeana, donde el otoño suele ser seco, observen algunas precipitaciones tardías

algo superiores al promedio, con leve a moderado riesgo de tormentas severas.

El Sudoeste de la Región Pampeana y Cuyo observarán precipitaciones escasas, pero algo superiores al promedio, con nevadas

abundantes en la Cordillera.

En el centro y el sur de Chile observarán precipitaciones abundantes y tormentas de nieve algo superiores al promedio.

El sur del área agrícola del Brasil, la Región Oriental del Paraguay, gran parte de la Región Pampeana, la Mesopotamia y el Uruguay

experimentará precipitaciones moderadas a abundantes cercanas al promedio, con moderado riesgo de tormentas severas.

La circulación entre el Ecuador y el Polo Sur continuará muy activada. Por un lado, se producirán largos períodos cálidos, que se

alternarán con cortos pero muy intensos descensos térmicos, con moderado riesgo de heladas otoñales en gran parte de La Argentina

y el Uruguay, llegando hasta el sur del Brasil, pero sin alcanzar al Paraguay.

Precipitaciones previstas para el invierno

El escenario climático invernal continuará evolucionando hacia su promedio, pero no obstante experimentará perturbaciones de

moderada intensidad.

La circulación tropical alcanzará su mínimo estacional, pero continuará algo por encima de su nivel medio, provocando algunas

precipitaciones fuera de época sobre el Perú, Bolivia, el norte de Chile, el NOA, la Región Occidental del Paraguay, el norte y el centro

del área agrícola del Brasil, el oeste de la Región del Chaco, el este de Cuyo y el noroeste de la Región Pampeana.

El Sudoeste de la Región Pampeana y Cuyo seguirán experimentando precipitaciones escasas, pero algo superiores al promedio, con

nevadas abundantes en el piso alto de la Cordillera.

En el centro y el sur de Chile observarán precipitaciones abundantes y tormentas de nieve superiores al promedio estacional.

El sur del área agrícola del Brasil, la Región Oriental del Paraguay, la mayor parte de la Región Pampeana, la Mesopotamia y el

Uruguay experimentará precipitaciones moderadas, en su porción occidental, y abundantes, en su margen oriental, con leve riesgo

de tormentas severas.

La circulación entre el Ecuador y el Polo Sur continuará muy activada. Por un lado, se producirán largos períodos cálidos, que se

alternarán con cortos pero muy intensos descensos térmicos, con moderado a alto riesgo de heladas invernales en gran parte de La

Argentina y el Uruguay, llegando hasta el sur del Brasil y, posiblemente, hasta el sur de la Región Oriental del Paraguay.

Precipitaciones previstas para la primavera

En caso de mantenerse la actual tendencia, el escenario climático primaveral podría encontrarse casi plenamente normalizado, aunque no totalmente exento de riesgos. La circulación tropical se reactivará vigorosamente, superando su nivel medio, provocando precipitaciones muy abundantes sobre el Perú, Bolivia, el norte de Chile, el NOA, la Región Occidental del Paraguay, el norte y el centro del área agrícola del Brasil, el oeste de la Región del Chaco, el este de Cuyo y el noroeste de la Región Pampeana, con moderado riesgo de tormentas severas. Cuyo experimentará precipitaciones moderadas, algo superiores al promedio, con moderado a alto riesgo de tormentas severas. En el centro y el sur de Chile observarán precipitaciones abundantes con posibles nevadas tardías. El sur del área agrícola del Brasil, la Región Oriental del Paraguay, la mayor parte de la Región Pampeana, la Mesopotamia y el Uruguay experimentarán precipitaciones moderadas a abundantes, en su porción occidental, y abundantes a muy abundantes, en su margen oriental, con moderado riesgo de tormentas severas. La circulación entre el Ecuador y el Polo Sur continuará muy activada. Por un lado, se producirán frecuentes lapsos con calores tempranos, que se alternarán con cortos pero intensos descensos térmicos, con moderado riesgo de heladas tardías en gran parte de La Argentina y el Uruguay, llegando hasta el sur del Brasil, pero sin alcanzar al Paraguay.

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