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(28/May/18) «Me gustaría empezar la charla diciendo que este es un año atípico, pero la verdad es que todos los años de alguna manera son atípicos. Creo que eso es lo que hace interesante a la actividad ganadera, donde todos los años tenemos que ir reacomodándonos», afirma el veterinario Alejandro Frontini de cara a los particulares desafíos que plantea este invierno, que parece haber llegado con estas dos o tres primeras heladas consecutivas.

«Salimos de una gran cantidad de agua, tuvimos una buena primavera que se cortó de golpe con una seca muy fuerte en el verano. Y el otoño llegó tarde, pero llegó y de alguna manera fue benigno, no hubo frío hasta ahora, hubo un buen rebrote. Llovió seguido con pocas cantidades de agua», agrega el profesional.

Esta suma de factores plantea su propia problemática, vinculado al excelente rebrote que se ha dado en casi todos lados, en particular del raigrás, ya que la falta de pasto seco de verano disponible habitualmente en esta época permite una mezcla más sazonada en la oferta forrajera. En este momento no hay pasto seco, y el rebrote está excesivamente tierno, al ser tardío.

«Esto nos exige organizar bien los rodeos, hacer bien la estimación del balance forrajero porque de acá hasta la primavera no crece nada normalmente, algunos verdeos se pudieron hacer pero otros no, así que tenemos que hacer bien el presupuesto. Las reservas que normalmente se hacen en febrero se pudieron hacer en abril, y eso nos obliga a ser cuidadosos», asegura.

Ajustar la oferta forrajera

La contracara de este retraso impuesto por las cuestiones climáticas es que, en la mayoría de los establecimientos, los requerimientos nutricionales de las vacas de cría son bajos pues los rodeos estás casi todos destetados, y por lo tanto se entra en un período donde se puede ajustar un poco la oferta forrajera sin generar consecuencias negativas.

«Si en el campo hay solo vacas productivas, es decir, preñadas pero secas en este momento, el rodeo resiste mucho la presión. Pero es necesario darle el tiempo de seca, no podemos estirar el destete hasta junio o julio porque tenemos pasto verde, porque el animal necesita esos tres meses para recuperarse para el próximo parto, teniendo en cuenta que en los tres primeros meses de la lactancia, el balance siempre es negativo por más que se le ofrezca forraje de sobra, pierde más peso del que gana», explica Alejandro Frontini.

«La diferencia en cómo se recupera la vaca se nota realmente con el destete, tenemos que darle tiempo para que haga sus reservas para el parto y la próxima lactancia, además si no destetamos, la calidad de la leche que ofrece en esta época no es la mejor, no tiene sentido seguir con el ternero al pie», agrega.

Frontini enfatiza que con un destete muy largo, se empiezan a generar retrasos en las preñeces y, por ende, pariciones. Esto se va dando de manera acumulativa y se llega al cabo de pocos ciclos en vacas que quedan vacías porque no se alcanzan a preñar, más allá de que sean fértiles. Por el contrario, una vez destetadas, son animales que se mantienen con mucho menos requerimientos que cuando tienen la cría al pie.

Los dos desafíos

Según Alejandro Frontini, si bien este año se inscribe dentro del marco esperable cada invierno, se plantean en particular dos desafíos concretos, que son el control de parasitosis y los problemas derivados del déficit de minerales en la oferta forrajera. La terneza del rebrote puede generar los consabidos problemas de vacas caídas, que se acrecientan mucho más al arrancar la época del parto.

«Es un problema que ya sabemos que lo vamos a tener, entonces si no vamos adelante y no aportamos los minerales que le faltan al pasto a tiempo, empezamos con el problema de la vaca caída. E ir atrás de la vaca caída siempre es ir perdiendo, porque por más que logremos levantarla, el tiempo que se pierde es irrecuperable. Tenemos que acordarnos que nos va a pasar, y adelantarnos», explica.

Según el profesional, en los rodeos de otoño el problema se está viendo actualmente, la falta de minerales en el pasto excesivamente tierno afecta mucho a las vacas, y lo mismo va a suceder en primavera con el rebrote de esa época. Por eso recomienda encarecidamente no esperar a que eso suceda, sino prever con anticipación las medidas correctivas.

«No hay un sistema mejor que otros, todos son distintos. Hay sales para dar en bateas, bloques para lamer, inyectables, bloques para las aguadas. Cada sistema tiene sus virtudes y defectos. Por ejemplo, el año pasado con agua en todos lados, poner bloques en las bebidas no tenía sentido, y hoy puede que sean una buen sistema», asegura.

Además, Frontini remarca que cada productor debe hacerse asesorar por su profesional veterinario para determinar qué minerales son los deficitarios en su campo, a fin de establecer qué tipo de suplementos corresponde dar. Pero en cualquier caso, insiste en que esta cuestión debe ser encarada a tiempo, porque puede llegar a ser uno de los grandes problemas del año.

Las categorías de recría, vaquillonas y terneros, se resultan tan afectadas por los déficits de minerales como por el otro problema que probablemente presente este año, que es la parasitosis. Pero con este tema continuaremos la semana que viene, en la segunda parte de la entrevista al profesional.

Fuente: EL POPULAR

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