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(20/Ene/2018) Mientras se debate acerca de la posibilidad de ocurrencia del fenómeno de El Niño durante el verano, ya se hace evidente el aumento del régimen de lluvias y es por demás elocuente que en los primeros 13 días de enero se ha duplicado el promedio mensual para la ciudad en los últimos 20 años.

De acuerdo con información proporcionada por el Municipio de Olavarría, durante la madrugada del domingo se contabilizaron 91,5 milímetros, y en lo que va del mes «se acumula un total de 182,8 mm. que supera la media veinteañal del mes de enero (99 mm.)».

Asimismo, el sitio web del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) señala que por estos días «prevalecen excedentes hídricos en Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Santiago del Estero, noroeste y centro de Buenos Aires, sudeste y norte de Córdoba, y noreste de La Pampa».

También el SMN anticipa que «durante el jueves 17 se esperan lluvias y tormentas en el centro y noreste de la provincia de Buenos Aires y norte de la Pampa, con precipitación acumulada entre 15 y 30 mm., pudiendo ser superados de manera puntual».

En ese contexto, Fernando Luis, presidente de la Sociedad Rural de Olavarría (SRO), evaluó los efectos de las reiteradas precipitaciones sobre la traza de caminos rurales. En ese sentido, «están saltando en enero todos los problemas que a lo mejor no hubo en el invierno porque no llovió mucho. Todos los cortes que se están produciendo en los caminos; las situaciones de alcantarillados y caminos bajo el nivel del campo se están viendo curiosamente ahora en enero».

Como consecuencia de los aguaceros, «tenemos multitud de cortes en los caminos; para llegar a mi casa tengo muchos cortes: cada vez que llueve se corta el camino en varios lugares», sostuvo.

De la misma forma, las redes sociales son testigos del descontento generado en los productores por las roturas. «Han circulado fotos de caminos completamente anegados. Es hora de empezar a tener en cuenta y trabajar sobre el Plan Hidráulico Ordenador, que está basado en el Plan Maestro y se presentó a fines de septiembre. Porque ver esto en enero no es tan grave como sería verlo en otoño porque no hay el consumo de agua y de evapotranspiración que tenemos en verano: es un alerta».

Otra cuestión no soslayada por el dirigente fue que «también los vientos de fin de año han hecho desastres en zonas grandes, donde los productores están con mucha pérdida de molinos o caída de árboles, lo cual ha generado importantes perjuicios».

La incidencia de las lluvias trastocó además las fumigaciones contra la tucura, ya que los trabajos de pulverización debieron ser suspendidos la semana pasada debido las lluvias del miércoles a la madrugada. El polígono que faltaba fumigar está ubicado en la zona de Espigas, donde se registraron más de 100 milímetros.

Los trabajos habían sido suspendidos «hasta nuevo aviso», pero la situación se profundizó con la lluvia del domingo a la madrugada, cuando cayeron entre 60 y 80 milímetros más. De esa manera, este jueves está prevista una nueva reunión de la Comisión de Lucha Contra las Plagas, donde se decidirá cómo seguir.

Al respecto, el titular de la SRO remarcó que «en cuanto al tema tucura se está evaluando la suspensión de la última área a pulverizar que quedaba porque evidentemente el encharcamiento es muy grande y es probable que haya habido mortandad de tucuras: capaz que lo que se justificaba aplicar hace un mes, ya no se justifica hoy. Porque ya esa tucura alcanzó la edad adulta y uno trataba de anticiparse al desarrollo y a los desoves. Se está evaluando ese panorama para suspender o no la aplicación», aclaró.

En cuanto a la incidencia de las lluvias sobre la producción, Luis describió que «en general son muchos los perjuicios en campos ganaderos o de cría pero creo que en el balance es mucho más lo beneficioso que lo perjudicial: tener excesos de agua en enero significa tener una abundancia de forraje por más que haya sitios anegados», opuso.

Del mismo modo, consideró que «los cultivos de verano con las lluvias se están expresando al máximo; cuando el agua en verano no es limitante está todo a favor de que los cultivos se expresen en todo su potencial pero de ahí a que lo logren falta mucho».

Pese a que «en el tema caminos esto sirve para prender todas las alertas y empezar a trabajar sobre las cuencas y los escurrimientos», pero «productivamente, por más que haya sectores muy anegados, esto es mucho mejor que la sequía; este verano es infinitamente mejor que los últimos», subrayó.

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«Siempre para estas fechas teníamos ciertos niveles de déficits hídricos y esto nada que ver, en algún punto es lo mejor que puede pasar. No tengo una evaluación de daños en general en la zona de Blanca Grande o Espigas, donde el daño ha sido bastante cuantioso», indicó.

El dirigente expuso sus reparos sobre el modo en que se producen las tormentas por estos días. Sobre su experiencia personal, manifestó que «en verano me quedo en el campo lo más que puedo y cada tormenta inquieta porque son violentas; ésa es la parte que nos da temor a que pueda pasar algo, que por ahora sacando esos episodios de mucho viento en el norte del Partido, no está pasando».

«Son una posibilidad»

Roberto De Ruyver, especialista en agrometeorología del INTA Castelar, explicó que «las lluvias intensas son propias de la naturaleza y de la inestabilidad del verano». Por esa razón recomendó «estar siempre preparado para la ocurrencia de estos eventos extremos en el corto período de tiempo porque son una posibilidad, aún en años Niña con estimaciones de escasas precipitaciones».

El profesional confirmó que sigue vigente el Niño en una fase débil y se mantendrá hasta el otoño. Este fenómeno climático, al igual que la Niña, se manifiesta en el verano y, en el otoño, la anomalía en el mar cambia hacia valores neutros. «Aún en aquellos años en los que se observan dos veranos con evento el Niño, el invierno que los separa nunca tiene una señal positiva, sino neutral», detalló el investigador.

En cuanto a las temperaturas registradas en lo que va del verano, De Ruyver aseguró que «se presenta entre normal a levemente más frío que años anteriores en los que se solían tener temperaturas por encima de lo normal».

Asimismo, reconoció que, respecto de otros años, hubo irrupciones de aire frío intensas y poco normales para la época con, incluso, heladas en algunas zonas de la provincia de Buenos Aires hasta casi mediados de diciembre. «Estos fenómenos son causados por la variabilidad climática y pueden ser analizados mediante índices globales y la combinación de ellos», puntualizó. De acuerdo con el especialista, la mayor discrepancia se da cuando se compara estas temperaturas con años anteriores en los que se registraron temperaturas por encima de lo normal.

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