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(11/Feb/2019) Lo reconoce Marcelo Soto Acebal, presidente de la Cámara Argentina de Legumbres (Clera).

1- ¿Cuántas legumbres se producen en la Argentina?

La cosecha es de unas 600.000 toneladas y se exporta más del 90%. Lo que más se consume en el país son las lentejas, que se cosechan unas 30.000 toneladas y 27.000 toneladas van a parar al mercado interno. Para dar dos ejemplos cercanos, Brasil produce 3 millones de toneladas de porotos y los consumen todos en el mercado interno; y en México la cosecha es de 1 millón de toneladas de porotos, que también es para consumo interno. En la Argentina, la cosecha de porotos oscila entre las 350.000 y 370.000 toneladas, y consumimos casi nada, quizás el 3%. La producción de garbanzo todavía no llega a las 200.000 toneladas, a pesar de que es un cultivo que ha crecido mucho en los últimos diez años.

2- ¿Por qué es importante potenciar el consumo de legumbres en la Argentina?

Tener un mercado interno con cierta solidez es clave para no depender tanto de la exportación. Más del 90% de la producción argentina en la actualidad se comercializa en el exterior y hasta ahora, salvo en el caso de las lentejas, no hay un consumo tan importante en el mercado interno.

Soto Acebal es el presidente de Clera y el director comercial de Desdelsur, la principal empresa exportadora de legumbres del país.

3-¿Cuántas legumbres consume un argentino, en promedio?

Se estima que unos 700 gramos por habitante, lo que implica que es una porción mínima en comparación con los 55 kilos de carne vacuna que come cada persona por año en el país. En la India, en cambio, cada habitante llega a consumir unos 20 kilos de legumbres por año.

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4- ¿Las nuevas tendencias alimentarias representan una oportunidad?

Hay muchos estudios que destacan el rol que pueden jugar las legumbres para lograr una alimentación más saludable y equilibrada. Se está dando un cambio progresivo en el que se valora las ventajas y virtudes que tiene las legumbres para suplantar proteínas de origen animal, con beneficios concretos para la salud. También está la posibilidad de reemplazar harinas de trigo por harinas en base a legumbres que son libres de gluten. No solo es una oportunidad para el sector que produce legumbres, también para que la población acceda a dietas más saludables y con un mix de proteínas más equilibrado.

El área garbancera se concentra en el centro norte de Córdoba y en el NOA, porque en la zona núcleo hay problemas con una enfermedad: la rabia.

5- ¿El crecimiento del área con garbanzo se frenó por la falta de variedades con resistencia a la rabia y otras enfermedades?

Esa es una deuda pendiente que tiene el sector de las legumbres. En Buenos Aires y Entre Ríos, la producción de garbanzo se cortó por la falta de variedades con resistencia a la rabia (por eso la cosecha se concentró en el centro norte de Córdoba y en el NOA) y hay problemas similares con otras enfermedades que afectan a los porotos, por ejemplo. Para resolver este tema se necesitan inversiones importantes. En algún momento se pensó en importar variedades de garbanzos australianas que resisten la enfermedad pero era complejo sortear los distintos protocolos. La falta de una Ley de Semillas también complica el acceso a estas tecnologías. Un grupo de empresas argentinas hace diez años que está invirtiendo para desarrollar variedades propias de porotos, con resistencia a distintas enfermedades, con un genetista hindú y una universidad de Estados Unidos, pero hasta ahora no se logró una semilla que podamos utilizar a campo. Son procesos largos, que requieren mucha inversión y con avances lentos.

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6- ¿Cómo afectó al sector la decisión del Gobierno de establecer retenciones a las exportaciones?

Nos golpeó fuerte porque estas son economías regionales en las que los productores están a 1.400 kilómetros de los puertos, si están en Salta o Jujuy, y a 900 kilómetros desde el norte de Córdoba. Además, las retenciones llegaron en una muy mala campaña, porque la producción de porotos tuvo muchos problemas de calidad por las intensas lluvias en la cosecha; y la de garbanzos sufrió por la sequía en la siembra en el otoño y las intensas lluvias en la cosecha. Además se dispuso que las retenciones sean de 4 pesos por tonelada pesar del agregado de valor que suponen las plantas de procesamiento y la mano de obra intensiva. Estamos preparando un estudio para demostrar estos puntos y solicitar que al menos se reduzcan a 3 pesos por tonelada.

7- ¿Cómo vienen evolucionando las cotizaciones?

Es el otro problema. Canadá, Estados Unidos y hasta algunos países europeos tuvieron cosechas importantes de legumbres. Es que el año pasado los precios eran muy atractivos, con valores de hasta U$S 1.200 por una tonelada de garbanzo. Ahora, en cambio, el precio se replegó a U$S 600 por tonelada y si eso le sumamos las retenciones y la mala campaña hay una importante caída en la rentabilidad.

Fuente: Clarin

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