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(6/Jul/19) Francisco Raimondi, asesor de CREA Olavarría, destacó que la calidad del girasol “no fue la esperada” pero se compensó con “rindes muy buenos”. Si bien la cosecha de maíz “está arrancando”, existen “buenos márgenes” por las inundaciones en EEUU. Como una tendencia, se volvió a reducir la superficie implantada con soja.

En el marco de una cosecha gruesa “histórica” en el nivel nacional, la producción agrícola en el Partido de Olavarría se ciñó a esa tendencia pero con algunas particularidades propias de la región. Por segundo año consecutivo se asistió a una reducción del área implantada con soja, debido a la baja del precio en el nivel internacional. Como contrapartida, merced a la “siembra de baja densidad” con híbridos, se incrementó la superficie de maíz “con rindes muy buenos”. En el caso del girasol, si bien la calidad no fue la esperada, los rindes por hectárea fueron “muy buenos”.

El ingeniero agrónomo Francisco Raimondi, asesor del grupo Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA) Olavarría desde hace 3 años, brindó un panorama de lo ocurrido con las cosechas de soja, girasol y maíz en la zona.

En ese sentido, destaco que “se viene viendo en los últimos años la disminución del área de soja, ya que por el precio que tiene se achicó un poco el margen de ganancia. Se siembra un poco más de maíz y algo de girasol. Ahora se pinchó el precio del girasol también pero veníamos de varios años buenos, con buenos márgenes”.

En cuanto a la cosecha de girasol, “esperábamos algo mejor pero se complicó por un tema de lluvia en floración, que suele disminuir los rindes. Si bien la lluvia nos ayuda a que los cultivos no la pasen mal en el verano, al haber llovido en época de floración hubo menos polinización y entonces el girasol no rindió lo que esperábamos”. De todas maneras, la oleaginosa “anduvo muy bien, ya que los promedios son altos. Depende del campo, pero entre 1.800 a 2.500 kilos por hectárea”, especificó.

Respecto de la soja “tenemos rindes muy buenos donde más o menos se aplicó tecnología. En campos aptos para la siembra tenemos rindes de hasta 3.500 kilos por hectárea y de 2.800 kilos para arriba en los lotes más marginales dentro de la agricultura”.

Por el lado de la cosecha de maíz “estamos arrancando. Desde hace algunos años que se empezó a hacer baja densidad, y eso aumentó la superficie maicera de Olavarría, en todo lo que son las zonas sudeste y sudoeste. Con alguna limitación de agua, lo que se hizo fue poner muchas menos plantas”, explicó el profesional.

Las variedades sembradas en la actualidad “son híbridos que se adaptan más a los buenos y malos años. Esta tecnología no permite rindes de 12.000 kilos pero sí permite asegurar unos 7.000 kilos”. En cambio, “con los maíces viejos, de hace 10 años, llovía y les rendía 12.000 kilos pero no llovía y les rendía 3.000 kilos; entonces era un negocio que fundía productores”.

Para evitar esos vaivenes, “hoy logramos, bajando el stand de plantas y mejorando los híbridos, tener una estabilidad mucho más digna que para esta zona, donde tenemos suelos de 60 a 70 centímetros -tenemos profundos pero no es lo que predomina en el Partido-, y es un negocio lindo”.

En 2019, “lo que llovió le vino muy bien al maíz. Estamos empezando a cosechar pero tenemos todos rindes arriba de los 7.000 kilos por hectárea; en algunos bajos secos se llega a los 12.000 kilos; y en la zona de Durañona o Santa Luisa, que son lomitas agrícolas pero no es una zona en su totalidad agrícola, están cosechando entre 7.000 y 8.000 kilos con unos márgenes muy buenos”, remarcó Raimondi.

Los destinos

Al ser consultado sobre el destino de la cosecha local, el asesor de CREA Olavarría detalló que “en nuestro caso, además somos un partido ganadero y al maíz lo podemos comer. Nos ahorramos todos los costos de comercialización, quedan en casa, los transformamos en carne y se puede vender a un mejor precio”.

“El consumo es propio en los campos en sistema de ciclo completo agrícola ganadero, sistemas mixtos, que hacen algún tipo de terminación o suplementación en los pastoreos o en maíz. Después hay un par de feedlot muy grandes que están comprando en Olavarría”, indicó sobre la multiplicidad de opciones para ese cereal.

Otra posibilidad es buscar “algo corto porque lo que pasa con el maíz es el valor: la soja y el girasol son 220 a 230 dólares por tonelada pero en el maíz son 150 dólares y de eso se pagan de 10 a 20 dólares por tonelada; lo que impacta mucho es la comercialización, entonces se trata de venderlo cerca. Si bien no rinde 3.000 kilos por hectárea, rinde 8.000 kilos, hay que tratar de venderlo cerca para mejorar los valores”, expuso Raimondi.

Mientras tanto, “lo que hacemos de girasol va todo para aceite. Tenemos una planta muy grande en Daireaux y se trata de no ir a puerto por los costos. Por ejemplo, en Daireaux o Junín, hay negocios adentro de la provincia que pagan un precio mejor sin tener que ir a Necochea o Bahía Blanca”.

Además, en este caso se puede obtener un plus por calidad, ya que “si se saca un buen híbrido, se puede tener lo que se llama la bonificación, que este año anduvo entre el 18 y el 25 por ciento. Es decir que cuando se ve en una pizarra el precio del girasol, hay que sumarle ese porcentaje”. Después, “la soja, toda o casi toda va a puerto, a Bahía Blanca o a Necochea; ése es el destino”.

Las lluvias complicaron al trigo en las zonas núcleo

El último temporal, del 14 al 18 de junio, que dejó en Baradero 100 mm. colocó al noreste bonaerense como la zona más vulnerable. Si bien en la estación de Pergamino se midieron de 60 mm., hay sectores puntuales que recibieron acumulados de 150 y 160 mm. En muchas zonas vuelven a aflorar las napas en superficie y hay grandes dudas de si será posible la siembra de los lotes de trigo pendientes.

En las zonas un poco más altas las lluvias no causaron mayores problemas. Pero ya hay excesos por la acumulación de agua en las zonas bajas y muy planas. Los trigos recién sembrados son los más comprometidos. Los ingenieros comentan que hay altas chances de que las emergencias sean muy desparejas.

El avance de siembra de trigo deja de ser la más adelantada de las últimas 5 campañas. El año pasado, a esta fecha, la implantación ya había finalizado. Las últimas lluvias le pusieron un freno a la siembra y queda en riesgo la concreción del 35 por ciento que aún falta.

Preocupa la posibilidad de que se repitan lluvias y se alargue aún más el tiempo necesario para reingresar a los lotes. En ese contexto, la falta de disponibilidad de semillas de ciclo corto podría dejar muchos lotes fuera de juego.

Se espera ascenso de la temperatura y días soleados hasta el domingo, pero a partir del lunes retorna el mal tiempo. Condiciones inestables con lloviznas concentradas en el noreste bonaerense podrían extenderse hacia el resto de la región. Entre el lunes y martes la llegada de un nuevo sistema frontal frío provocará lluvias y tormentas sobre gran parte de la región. La buena noticia es que a partir de la mañana del martes una masa de aire frío y seco volverá a generar condiciones de tiempo estable y un fuerte descenso de las marcas térmicas.

Una campaña histórica para el maíz argentino

La campaña 2018/19 de maíz se inscribe en la historia argentina como la primera en superar los 50 millones de toneladas de producción y los 33 Mt de exportación. En Chicago, el cereal toca su máximo en 5 años por la menor producción anticipada para EEUU.

La actualización mensual de las proyecciones de producción de GEA-BCR ha dejado una corrección al alza para el maíz argentino, dejándola en 50,5 millones de toneladas, gracias a una productividad récord del cereal en los suelos argentinos, que alcanzaría las 8,6 toneladas por hectárea. La mayor participación relativa de las siembras temprana ha colaborado en esta mejora de los rindes promedio.

Del lado de la demanda, se evidencia un excelente desempeño de los despachos al exterior a la fecha. Según datos publicados por NABSA, el programa de embarques para el mes de junio ya alcanza los 3,5 millones de toneladas. Asumiendo este número de exportaciones para el mes, ello significa que de marzo a junio se habrían embarcado 15,4 millones de toneladas, un récord histórico para el primer cuatrimestre de una campaña comercial y 3 millones de toneladas por encima del máximo anterior alcanzado en el período marzo-junio de la 2012/13.

En base a la mayor oferta disponible y sustentada por el excelente desempeño a la fecha, se proyectan exportaciones por 33 millones de toneladas para la campaña 2018/19, cerrando lo que será un año histórico para la cadena maicera argentina.

El contexto externo colabora con las mencionadas proyecciones. Los excesos de lluvia han recortado notablemente la estimación de producción de maíz de Estados Unidos, lo que sumado a la mayor competencia que presenta Sudamérica como abastecedor internacional ajusta fuertemente la expectativa de embarques norteamericanos para nueva campaña norteamericana. Fuente: El Popular.

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