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(23/Ago/2019) Terminada la Primera Guerra Mundial el mundo comienza una nueva etapa en el comercio internacional. La Junta Nacional de Granos fue un ente estatal de regulación del mercado de granos en Argentina, fundado en 1933 bajo la presidencia de Justo. En ese entonces se llamó Junta Reguladora de Granos. Esa junta compraba el trigo, el maíz y el lino que se le ofreciera a precios establecidos por el Gobierno para venderlos a los exportadores. Si las operaciones dieran lugar a quebrantos, se cubrirían con recursos del Fondo de Cambios del Banco de la Nación. El propósito consistía en que los agricultores tuvieran precios compensatorios sin finalidades estatistas y monopólicas.

En ese entonces, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, respecto de la creación de la Junta Reguladora de Granos, declaraba: “[…] resulta imposible sustraerse del lodo a las orientaciones impresas en la gran mayoría de los países del mundo, en materia de política económica, posteriormente a la última guerra, y aunque esa política haya ocasionado tantos trastornos”.

CONTEXTO

Los precios de los granos a partir de 1929, año en que marcan un precio récord, comienzan a declinar a raíz del dumping que producían los Estados Unidos en los granos -especialmente el trigo-, la entrada de la URSS en el mercado y las elevadas tarifas impuestas en los mercados europeos. Los problemas en el comercio y producción de granos en la Argentina no se debían únicamente a los problemas del mercado internacional. La comercialización de granos en aquella época se seguía haciendo en bolsas, cosa que encarecía el precio del producto. Esto se debía a que no existían en la Argentina elevadores de granos suficientes.

Para realizar el transporte de cereales a granel los ferrocarriles debían cambiar en un alto porcentaje su parque rodante, inversión que las empresas no estaban dispuestas a realizar. Durante el gobierno provisional el ministro de agricultura, Dr. H. Béccar Varela, formó una comisión compuesta por representantes de las principales instituciones agropecuarias (SRA, Unión de Productores Agrarios, etcétera) para ”el estudio de diversas medidas para la defensa de la agricultura nacional”, cuyo presidente era el ingeniero Luis Duhau, quien fuera presidente de la Sociedad Rural Argentina y luego ministro de Agricultura en el gobierno de Justo.

CREACIÓN Y FIN

En este marco, y frente a la insistencia de varios sectores para que se fijase un precio mínimo para ciertos granos, es que el 28 de noviembre de 1933 se crea, por decreto 31.864, la Junta Reguladora de Granos, que establecía:

Art. 1°: Créase, bajo la presidencia del Ministerio de Agricultura de la Nación, la Junta Reguladora de Granos constituida por los miembros que designará el P. E.

Art. 2°: Por conducto del Departamento de Agricultura se establecerán periódicamente los precios básicos del trigo, lino y maíz, teniendo en cuenta las cotizaciones vigentes en cada fecha y el incremento que les corresponde por el mayor valor de las letras de exportación.

Art. 3°: La Junta Reguladora de Granos comprará todo el trigo, lino o maíz que se le ofrezca a los precios básicos, y lo venderá a los exportadores, conforme a los precios del mercado internacional, con destino exclusivo a la exportación.

El organismo fue transformado en 1946, bajo la presidencia de Juan D. Perón, en el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio) y se lo habilitó para comprar y vender todos los bienes agrarios y también industriales. Fue luego reorganizado en 1963, bajo la presidencia de José María Guido, como Junta Nacional de Granos y entonces compraba granos en competencia con cooperativas, acopiadores y otras organizaciones privadas a condición de pagar precios mínimos.

A partir de entonces, pasaron a tener gran relevancia los elevadores y silos de donde nacieron la Comisión Nacional de Granos y Elevadores y la Dirección Nacional de Granos y Elevadores. La Junta Nacional de Granos fue creciendo para transformarse en un organismo burocrático que llegó a tener 8000 agentes.

En 1991, y a través del decreto 2284/91 se desreguló el comercio interior de bienes y servicios y se disolvío la Junta Nacional de Granos, definitivamente, déjanse sin efecto las restricciones a la oferta de bienes y servicios en todo el territorio nacional, las limitaciones a la información de los consumidores o usuarios de servicios sobre precios, calidades técnicas o comerciales y otros aspectos relevantes relativos a bienes o servicios que se comercialicen, y todas las otras restricciones que distorsionen los precios de mercado evitando la interacción espontánea de la oferta y de la demanda.

Un informe actual de la Bolsa de Comercio de Rosario explica que la Junta Nacional de Granos tuvo el mayor intervencionismo en la comercialización de granos entre 1973 y 1976: “A partir de ese año perdió la mayor parte de sus funciones monopólicas”.

Al momento de la disolución (1991) había perdido gran parte de su relevancia y su actividad se reducía en forma casi total a la compra de trigo para los molinos, de girasol en la zona norte del país y operaciones de crédito a través de la Resolución 1825. En tanto, a partir de 1989 se deja libre el registro de exportación de trigo y los molinos tienen que proveerse del cereal en el mercado.

Fuente: AgroFy

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