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(07/Oct/2019) El trigo, como otras gramíneas invernales, es un cultivo estable que no solo se incluye dentro del sistema productivo por el beneficio económico, sino porque eficientiza el agua y los nutrientes en invierno-primavera. Por otro lado, es un cultivo importante dentro de la rotación, ya que otorga un rastrojo con una alta relación Carbono: Nitrógeno (CN), la cual favorece la formación de la Materia Orgánica (MO) estabilizada. Sumado a esto, su sistema radicular superficial mejora las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo en los primeros 40-50 cm.

La obtención de altos rendimientos de trigo de calidad, a través de variedades de alto potencial de rendimiento y prácticas adecuadas de manejo, depende en gran medida de la nutrición balanceada del cultivo. Está comprobado que casi el 30% de las variaciones de rendimiento en regiones trigueras argentinas, es explicado por el manejo de la nutrición y que los cultivos con un buen balance de nutrientes son generalmente los más tolerantes o menos afectados por enfermedades foliares. A su vez, el Nitrógeno (N) y el Azufre (S), han demostrado ser los nutrientes que con mayor frecuencia condicionan la obtención de altos contenidos de gluten y proteínas en los granos de trigo.

Por este motivo, es que debemos poner foco en las Mejores Prácticas de Manejo (MPM) para la Nutrición, que implica evaluar la dosis correcta, en la forma y momento de aplicación apropiado, considerando la fuente más eficiente según las condiciones dadas.

Herramientas de diagnóstico

Para determinar la dosis correcta de Nitrógeno (N) es fundamental el uso de herramientas de diagnóstico que nos ayudan a definir la estrategia de fertilización, pensando en las necesidades del cultivo, la eficiencia de uso de los nutrientes y el cuidado del medio ambiente. Entre ellas contamos con: Análisis de suelo pre siembra (0-60 cm). Un correcto análisis implica un correcto muestreo de suelo; Nan (Nitrógeno anaeróbico); SPAD (medidor de clorofila); Sensores remotos, Reflectancia – NDVI; Modelos de simulación “TRIGUERO”.

El momento de aplicación es un factor crítico para el cultivo de trigo, está comprobado que para la Pampa Ondulada y la Región Semiárida no hay diferencias entre aplicación a la siembra y aplicación en macollaje, mientras que la aplicación en macollaje supera a la siembra en el Sudeste Bonaerense. En etapas tempranas el N conduce a mejores rendimientos y en etapas tardías puede mejorar la cantidad y especialmente la calidad de las proteínas en grano.

En cuanto a fuentes de N, la urea es el fertilizante más utilizado en el cultivo de trigo y su aplicación en superficie es una práctica común, la cual queda sujeta a pérdidas de N por volatilización (dependiente de las condiciones de temperatura y humedad), para estas ocasiones recomendamos la aplicación de eNeTOTAL Plus.

Para concluir podemos decir que para reducir la brecha entre los rendimientos actuales/potenciales sin perder la calidad del grano de trigo, es importante poner en práctica el uso de las MPM para la nutrición, basándolas en herramientas de diagnóstico que ayudan a determinar la dosis a aplicar, promoviendo así, el uso de criterios de nutrición que aseguran la sustentabilidad de los sistemas productivos y el cuidado del medio ambiente.

Fuente: DIB

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