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(09/Oct/2019) Las tendencias en la alimentación de la población se abordaron desde distintos puntos de vista en un encuentro que tuvo lugar en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.

Narda Lepes, una reconocida chef que analiza las preferencias de los consumidores, comentó que en la población se rompió el vínculo con los alimentos.

“La gente quiere una solución mágica para recomponer un vínculo roto. Buscamos a través de recetas o dietas algo inmediato, cuando debemos entender la estacionalidad y qué nos pasa cuando comemos”.

“En un 50% de los casos la elección de los alimentos se hace con foco en la economía (por el costo), mientras que en el resto de los casos es por marketing, que muchas veces no tiene en cuenta los aspectos nutricionales”, destacó en el encuentro organizado por la Fundación Cedef, el CPIA y el programa de Bioeconomía de la UBA.

“Todos sabemos qué debemos hacer para comer mejor, pero el problema es que el vínculo está roto”, remarca Lepes. Una mejor alimentación que tiene seis premisas básicas: más agua, fruta, verdura y legumbres, teniendo en cuenta la estacionalidad, y menos carne.

Sergio Britos, licenciado en nutrición e investigador de la UBA, destacó: “Estamos bastante mal en la calidad de la dieta”. Una medición que citó muestra que si se tuviera que medir la calidad en la alimentación con una escala del 1 al 100, en promedio estaríamos en 45 puntos.

Según Britos, un dos tercios de la población tiene una alimentación de baja calidad, y este problema tiene que ver directamente con el consumo de alimentos con bajos atributos nutricionales, como verduras y frutas, legumbres, leche, yogur y cereales enteros o integrales.

Del lado contrario, hay un consumo mayor al requerido en azúcares (sólidos y líquidos) y alimentos con mucho almidón y poca fibra, como panes. Además, se ingiere una cantidad de calorías por encima del requerimiento diario.

El final de la película es que “en Argentina tenemos 4 de cada 10 chicos escolares con sobrepeso, y 7 de cada 10 adultos con este mismo problema”. Es decir, “más de 23 millones de personas en la Argentina están enfermas de la misma enfermedad, que es el sobrepeso”.

Un sobrepeso que a la larga trae graves consecuencias, como diabetes, enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, hipertensión.

Entre las causas Brito señala que “en la Argentina más de la mitad de los chicos son pobres y a nivel nacional hay un 35% de pobreza”.

“Los alimentos de mayor calidad nutricional tienen un diferencial de precios, en algunos casos son 4 o 5 veces más caros. Hay una cuestión económica que juega muy fuerte”, advierte y agrega que también la “educación alimentaria” es una asignatura pendiente. El hecho de promover hábitos alimentarios más saludables en los primeros años de vida y en la escolaridad.

CARNE DE VEGETAL Y DE LABORATORIO

Dentro del debate de la alimentación también aparecen las nuevas tendencias, como la carne vegetal y la de laboratorio, que hay que aclarar que son dos cosas distintas.

La opinión de Narda Lepes sobre la hamburguesa vegetal es que el gusto no fue el mismo que una de carne habitual, pero que con el tiempo puede mejorar: “Creo que va a ser un producto con mucho marketing, pero al final se va a terminar produciendo para sectores de bajos recursos, como comederos”.

Por otro lado, sobre la carne de laboratorio considera que la brecha tecnológica es todavía muy grande para conocer cómo será el recorrido de este tipo de productos: “Algo va a cambiar pero no estoy segura todavía que puede pasar”.

Britos considera que los “alimentos de diseño” (según la definición del nutricionista), “muestran un horizonte que recién se está abriendo, un proceso de agregado de valor que es indiscutible”. Pero que en Argentina “tenemos el potencial para satifacer los requerimientos nutricionales necesarios sin este tipo de herramientas”.

Fernando Vilella, director del Programa de Bioeconomía de la Facultad de Agronomía de la UBA, destacó que “hay nuevas tendencias en la alimentación, con impactos y consecuencias, aún inciertas”.

En este sentido, considera que en el futuro habrá dos mercados, “uno masivo de proteína reconstruidas y de reactor y otro de carnes tradicionales, pero certificadas y trazadas”.

Bajo este marco “hay una oportunidad de generar insumos útiles para las nuevas tecnologías”.

Además, “lo único que no hay que hacer es ignorar y menospreciar estos movimientos, generando estrategias y tecnologías que salvaguarden nuestro ambiente y economías regionales”, concluyó.

Fuente: AgroFy

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