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Carina Margaría apostó junto a su socio, David Kiesewetter, a un cultivo milenario en plena zona núcleo: “La realidad es que fue un proceso bastante largo. Primero implicó conocer de qué se trataba este tipo de cultivo, si se podía o no producir en nuestro campo y allí nos dimos cuenta de que era factible. La complejidad mayor está en su cosecha, ya que es la semilla más chica del mundo: 3000 semillas por gramo. Luego, comenzó la etapa de ver cómo podíamos conseguir la semilla de este cereal, porque en Argentina no había, y tuvimos que ir a buscarla a Estados Unidos con autorización del Senasa. Ese fue nuestro primer gran paso para este sueño de producir alimentos saludables”, contó a Expoagro Digital haciendo referencia al Teff.

Pero concretamente ¿Qué es el Teff? Es una semilla muy nutritiva, procedente de Etiopía, donde su harina es el ingrediente principal de la ínyera (o injera), el pan etíope. Allí, es tan importante que su exportación está prohibida. No es un alimento nuevo. Se lo consume desde hace 5.000 años, aunque ahora irrumpió con fuerzas en las cocinas europeas y americanas, arrancándole el título de superalimento a la quinoa y a la espelta. Además, tiene la ventaja de ser es apto para celíacos, ya que está exento de gluten. Y sus proteínas son muy saludables comparables con la de la clara de huevo. El Teff contiene un alto nivel de lisina, un aminoácido esencial que ayuda a metabolizar el calcio y mantiene la piel suave y joven.

Margaría, que tiene un posgrado en Agronegocios y Alimentos (UBA), cambió el esquema productivo del establecimiento “La Cecilia”. Junto a David Kiesewetter pensaron que el Teff podría tener un espacio de producción en plena Pampa Húmeda.

El campo se ubica en cercanías de la localidad de Bermúdez, provincia de Buenos Aires, en donde la tierra le brindó buen cobijo a este antiguo superalimento africano.

Margaría explicó a Expoagro Digital que esta mezcla entre lo tradicional y lo nuevo está repartido en unas 40 hectáreas. “Estas nuevas formas de producción requieren también de un cambio de paradigma en la forma de comercialización”, consideró. Y contó que, en su caso, son asesorados por el INTI de 9 de Julio, en los procesos de calidad y selección de las semillas del cereal.

«Al Teff lo conocí en una feria de alimentos en Europa. Ahí empecé a pensar un poquito en cómo desarrollarlo en mi zona, con la inquietud de poder ofrecerlo en el mercado local, en formato de harina», contó Carina. «Luego del largo proceso de investigación que determinó la adaptación del Teff en nuestra zona, comenzamos a pensar en hacer algo diferente, complementando lo tradicional con este cultivo», agregó.

La productora de este superalimento destaca que, como nadie lo conocía, vieron una oportunidad interesante en el desafío de cultivarlo: «Nos iba a permitir llevar adelante el objetivo que teníamos, que era agregarle valor para producir alimentos saludables».

Desde el Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnologías de Industrialización de Cereales y Oleaginosas del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), con sede en 9 de Julio, provincia de Buenos Aires, indicaron que «más temprano o más tarde, Argentina probablemente tendrá Teff. Como todo nuevo cultivo, para que se desarrolle su producción y consumo, se debe trabajar integralmente en su cadena de valor, definiendo las tecnologías de procesamiento y la aplicación de las harinas en productos panificados. El INTI Cereales y Oleaginosas tiene las capacidades técnicas para llevar a cabo estos desarrollos y la transferencia al sector productivo, brindando asistencia técnica mediante profesionales especializados y tecnologías disponibles muy innovadores para acompañar a las empresas que deseen incursionar en nuevos mercados internos y de exportación”.

Fuente: AgrroFy

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