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Durante la primera semana de agosto se dió inicio al relevamiento de precampaña de soja 2021/22 se ha registrado la tendencia en la intención de siembra de la oleaginosa. En función a la información relevada, el escenario descripto por los colaboradores refleja una reducción de la superficie destinada a soja como consecuencia de: el incremento en el área destinada a otros cultivos que compiten por la misma superficie (trigo, maíz, girasol y sorgo granífero), perspectivas climáticas que prevén falta de humedad durante la ventana de siembra, una época estival con lluvias por debajo a los promedios históricos y la pérdida de competitividad en relación a otras alternativas, son algunos de los factores que explican la contracción prevista.

Frente a este panorama, se proyecta una superficie de soja de 16.500.000 hectáreas para la campaña 2021/22. Dicha proyección refleja una contracción interanual del -2,4% (Superficie estimada 2020/21: 16,9 MHa) y una reducción del -4,5% con respecto a la superficie promedio de los últimos 5 años (Superficie promedio U5A: 17.280.000 Ha), siendo el área más baja de los últimos 15 años (Área sembrada 2006/07: 16,1 MHa). Aun con una perspectiva climática de año “La Niña” leve a moderada, con lluvias por debajo a la media, se prevé que la severidad del evento sea menor a la registrada durante la campaña pasada, con pulsos de humedad sobre el norte y el margen este del área agrícola. Teniendo en cuenta lo mencionado, la proyección de producción para la campaña 2021/22 ascendería a 44.000.000 toneladas, registrando un incremento interanual del 2,1 %, equivalente a 900 mil toneladas, siendo la tercera más baja de los últimos diez años, por encima de la campaña 17/18 (Producción 2017/18:35,5 MTn) y la 11/12 (Producción 2011/12:39,9 MTn).

Situación regional

Hacia el norte, la recuperación del área de girasol y trigo, junto a la expansión de maíz y sorgo, ocuparán los espacios previamente implantados con soja de primera. En el centro, perspectivas climáticas que prevén lluvias por debajo al promedio histórico tanto durante la ventana de siembra, como en el periodo crítico para la definición de los rendimientos, refuerzan la menor intención de siembra de la oleaginosa. En contraposición, la estabilidad de los rendimientos en maíz, y los buenos resultados obtenidos aplicando estrategias productivas como diferir la siembra a

fechas tardías, que permiten una mejor gestión del riesgo climático, apuntalan la intención de siembra del cereal.

Con una contracción del orden del -6,5%, o unas 750 mHa en números absolutos, la soja de primera representará el 65 % de la superficie de soja total para la campaña 21/22. Esta caída reafirma la tendencia a la baja observada desde 2015/16 donde la superficie sembrada se elevaba a 16,5 MHa representando el 82,3 % del área total de soja.

Por otro lado, se espera una expansión de soja de segunda sobre el norte y centro del área agrícola, donde se recuperó y, adicionalmente, expandió el área de trigo previamente resignada por falta de humedad. Al sur, pese a mantener la superficie de fina con respecto a la campaña 2020/21, una mayor participación de cebada en la región permitirá liberar de forma temprana los cuadros, pudiendo anticipar el inicio de las labores de implantación, ampliando la ventana de siembra y permitiendo un mayor traslado de superficie a dichos planteos. Durante la presente campaña, se espera un crecimiento interanual del 7,3% de la soja de segunda, con gran parte de la superficie proyectada concentrada sobre ambos núcleos y el Norte de La Pampa-Oeste de Buenos Aires. La superficie esperada de 5,78 MHa, sería la más alta de nuestros registros y correspondería al 35% del área de soja total proyectada para la campaña 2021/22. Esta estimación estará sujeta a la evolución del escenario climático, dado que, de cumplirse, las limitantes hídricas previstas durante la ventana de siembra podrían demorar el avance de las sembradoras e incluso impedir concretar los planes de siembra en las zonas más afectadas.

Escenario climático

Similar a la campaña 2020/21, la perspectiva de año “La Niña” moderada a leve prevé lluvias por debajo a la media y de distribución heterogénea. Se esperan grandes contrastes zonales entre el este y el oeste del área agrícola a lo largo de gran parte del ciclo del cultivo, siendo el centro y el oeste de la región pampeana la más afectada, mientras que el norte y el margen este podrían contar con pulsos de humedad. Durante la segunda quincena de octubre se dará inicio la siembra de soja de primera 2021/22 en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe con lluvias concentradas sobre el margen este y el litoral pluvial, mientras que no se esperan ingresos al interior del continente, siendo el margen oeste la región con los menores registros de lluvias esperados. Mientras se puede esperar un incremento progresivo de la temperatura durante el mes de

noviembre, se comenzarán a registrar ingresos de humedad sobre el NOA en forma temprana, sectores del oeste de Córdoba, sudoeste bonaerense y ambos núcleos, característico de años “La Niña”. Pese a esto, el interior del área agrícola continuará presentando sectores con lluvias acumuladas por debajo a los promedios que podrían resultar en demoras para el avance de las labores de siembra. Hacia diciembre, se prevén nuevos pulsos de humedad sobre la región del trópico, concentrándose sobre el NOA, el NEA, el margen este del área agrícola y sectores del oeste de Córdoba. Sin embargo, el aumento de la temperatura, una mayor demanda atmosférica y

lluvias por debajo a los promedios sobre el centro y oeste de la región agrícola, podría generar demoras en el avance de siembra e incluso no disponer con la humedad superficial necesaria para implantación, especialmente en aquellos lotes con trigo y cebada como cultivos antecesores.

Pronóstico de precipitaciones (mm) para el trimestre octubre, noviembre y diciembre de 2021.

Fuente: Informe agroclimático estacional, Bolsa de Cereales.

Posteriormente, durante los meses de verano, se esperan importantes contrastes de humedad en toda el área agrícola. Durante enero, el norte prevé lluvias moderadas sobre el NOA; mientras que el centro del área agrícola, incluyendo las regiones del oeste de Buenos Aires, La Pampa, el sur y este de Córdoba e incluso importantes sectores sobre ambos núcleos, podrían registrar una condición hídrica entre regular y sequía. Al mismo tiempo, sobre el margen este, la Mesopotamia y el sector oriental de Buenos Aires podrán esperar lluvias cercanas a la media. A partir de febrero, gran parte de los cuadros de soja de primera y siembras tempranas de segunda sobre el centro del área agrícola, comenzarán a transitar estadios críticos de formación de vainas (R3 y R4) bajó una distribución irregular de lluvias concentradas sobre ambos núcleos, el Centro-Este de Entre Ríos y el NOA. Paralelamente, el margen oeste y centro del área implantada, continuarán sin registrar precipitaciones importantes a lo largo de gran parte de la época estival lo que podría comprometer los rindes potenciales e incluso provocar perdidas de área. Llegado el mes de marzo, con temperaturas máximas moderadas, se esperan nuevas precipitaciones sobre el norte

y el margen este del área agrícola que contribuirían a la mejora en la humedad de los perfiles beneficiando principalmente a los cuadros de segunda tardíos mientras los mismos avanzan con su fructificación (R4) e inicio de llenado de grano (R5), mejorando el peso del poroto y amortiguando las perdidas potenciales consecuentes de la falta de humedad durante enero y febrero.

Finalmente, se prevé un otoño seco, similar a los registrados durante las últimas dos campañas. Esto

garantizaría el avance de las labores de recolección. Se pueden esperar rendimientos por debajo a los promedios históricos, especialmente al oeste del área implantada, cuyas mermas podrían ser contrarrestadas por sectores del norte donde se prevén pulsos de humedad a lo largo del ciclo del cultivo. Pronóstico de precipitaciones (mm) para el trimestre enero, febrero y marzo de 2021.

Fuente: Informe agroclimático estacional, Bolsa de Cereales.

Escenario Económico

La campaña 2021/22 se desarrollará bajo un escenario económico y comercial que dista del observado en el precampaña previo. El mercado de la oleaginosa se encuentra con un balance de oferta y demanda mundial ajustado, vulnerable a posibles complicaciones por el lado de la producción. A nivel mundial, nos encontramos con relaciones stock/consumo de las más bajas de los 6 últimos años e, incluso, si descontamos los stocks de China la situación es todavía más ajustada (mínimo desde 1997).

Los precios internacionales reflejan esta situación tirante y reaccionan frente a posibles cambios en la producción transmitiendo una elevada variabilidad. Pasamos de los mínimos en mayo del año pasado a máximos en mayo del corriente. A partir de ese pico, los precios entraron en una tendencia bajista, que rompió con la barrera de los 500 usd/tn influenciados por: i) las mejoras climáticas en Estados Unidos, que potenciarán los rindes de los cultivos tardíos; ii) la incertidumbre en torno a los mandatos de corte con biocombustibles; iii) las complicaciones logísticas en la infraestructura exportadora de la zona del Golfo de México, tras el paso del huracán; y iv) el ingreso de la nueva cosecha del hemisferio norte, principalmente de EE.UU.

No obstante, si se quita el foco de la caída del último tiempo y se ponen en contexto estos precios

internacionales, puede concluirse que nos encontramos con precios en niveles históricamente altos. En promedio durante septiembre del 2021, el precio de la soja fue de 470 usd/tn. Estadísticamente, si contamos todos los días desde 1990 hasta la actualidad, solamente en el 14% de ellos el precio se ubicó por encima de estos valores. En el mercado doméstico, el precio a cosecha futuro mayo 2022 en el MATba – Rofex, siguió una dinámica similar. Entre Julio y septiembre del 2020, los precios se encontraban en un periodo de transición. Pasando de los más bajos de las últimas 8 campañas en mayo a los máximos hacia finales de octubre. En cambio, desde abril del

2021, los precios futuros a cosecha de la campaña 2021/22 superan los máximos de las últimas 8 campañas. En mayo alcanzaron su límite superior, en junio retrocedieron, pero a partir de julio retornó a su camino ascendente. Al considerar el periodo de presiembra (julio a septiembre), el futuro mayo 2022 promedió 312 usd/tn, un 34% por encima del año pasado y un 23% del promedio de las últimas 8 campañas.

No obstante, las cotizaciones de otros cultivos han subido al menos en la misma proporción, perdiendo la soja atractivo frente a estas opciones. Al contemplar la relación entre los precios a cosecha de soja y maíz, se observa que en promedio esta se encuentra en niveles similares los registrados el año pasado. Por lo tanto, respecto al promedio de las últimas 8 campañas muestra una situación desfavorable para la soja. De esta forma, se reafirma la tendencia iniciada hace tres campañas atrás de pérdida en la competitividad relativa de la oleaginosa.

Con respecto a los precios de los principales insumos, se observa un alza para la campaña 2021/22, impulsada por la suba del petróleo, del precio de los granos, la sostenida demanda y problemas de logística. No obstante, si bien todos los insumos presentaron incrementos de precios, no lo hicieron de forma homogénea.

Algunos insumos, como gasoil y 2-4D, evidencian aumentos inferiores al precio de la soja. En cambio, otros insumos clave, como fertilizantes y glifosato, sufrieron aumentos superiores, erosionando la relación insumoproducto, lo que genera que se necesite mayor cantidad de granos para comprar la misma cantidad de insumos. A pesar del deterioro de estos casos descritos, todavía en términos generales la relación I-P muestra mejoras en relación a campañas anteriores.

Por otra parte, también hay que tener en cuenta que los costos de transporte en usd/tn que habían evidenciado un retroceso en la campaña 2020/21, presentan un incremento para la campaña 2021/22, principalmente por dos factores: el aumento del precio del combustible y el atraso del tipo de cambio oficial. Además, el precio de los alquileres también evidenció un incremento para la próxima campaña. Utilizando el promedio de precios precampaña y los rindes estimados para el nuevo ciclo, la campaña 2021/22 registraría márgenes brutos más elevados tanto para soja de primera como para el doble cultivo trigo – soja de segunda. No obstante, respecto al resto de los planteos se observa una pérdida en la competitividad relativa, especialmente frente al maíz.

Es importante destacar que este indicador es una buena referencia para evaluar los cambios en las

rentabilidades relativas entre cultivos, campañas y regiones previo a la decisión de siembra. Pero no refleja la tasa de ganancia del productor. En este cálculo no se contemplan los gastos de estructura, amortizaciones, ni costos financieros. Adicionalmente, para aproximarse a la ganancia del productor habría que considerar el pago de impuestos y la pesificación al tipo de cambio oficial, lo que resulta en márgenes considerablemente inferiores a los presentados a continuación. También habría que incorporar el riesgo climático, que podría afectar los rindes esperados.

Con todo, la campaña 2021/22 estará signada por la evolución de las condiciones climáticas y la dinámica de los precios, que podrían afectar las estimaciones presentadas en este documento. En ese marco las decisiones de siembra se regirán entorno a estas dos variables, que serán las determinantes a la hora de concretar los rindes y márgenes efectivamente observados

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