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El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) autorizó la utilización de envases retornables multiespecie destinados a la comercialización de hortalizas frescas en circuitos cortos, mediante la Dirección de Inocuidad y Calidad de Productos de Origen Vegetal (DIyCPOV).

La responsable de la Coordinación General de Frutas, Hortalizas y Aromáticas (GGFHA), Silvia Santos explicó que “la Resolución SAG N°297/83 faculta a la DIYCPOV del Senasa a reglamentar los envases empleados para hortalizas en el mercado interno, a través de esta Coordinación. En esta oportunidad autorizamos la utilización de este envase retornable que no requiere de armado y llega listo para su uso en las salas de empaque”.

“El Senasa aportó los criterios de inocuidad, nosotros incorporamos la mirada sanitaria. Existen normativas para la cadena hortícola y es importante que sean tenidas en cuenta en el diseño de tecnologías apropiadas. Estos Bolsones Retornables en Circuitos Cortos son un envase multiespecie que el Organismo autorizó por solicitud de la Cooperativa de trabajo Nuestra América limitada», expresó la coordinadora de Agricultura Familiar del Senasa, Lucía González Espinoza.

«Desde la Coordinación celebramos y afianzamos los lazos con las instituciones participantes de esta iniciativa. Seguimos trabajando para facilitar la formalización de la comercialización de la agricultura familiar, campesina e indígena y el aseguramiento de la inocuidad de los alimentos que produce», completó la funcionaria.

El envase posee las siguientes características:

Está confeccionado en rafia de polietileno impermeable y lavable, cosida en todas sus partes.

En uno de los laterales posee textil (coversol) microperforado para ventilación.

En la base presenta una pieza de espuma Polex para evitar golpes de las hortalizas durante la manipulación y traslado. La espuma se encuentra contenida en un doble piso de rafia laminada sin contacto con las hortalizas.

En el interior del envase se ubica un bolsillo interno de rafia laminada que permite separar hortalizas sucias (papa, batata) de hortalizas limpias (hortalizas de hoja o fruto).

En el exterior posee un bolsillo transparente para colocar la información de identidad y trazabilidad de la mercadería (Renspa, empaque, organización).

Cosidas en el exterior se ubican dos correas para traslado, recubiertas en la zona de agarre con manguera PVC cristal.

Finalmente, posee una etiqueta externa con identificación de número de lote y año de fabricación del envase.

Demanda de productores, productoras y consumidores

“El crecimiento de los canales de venta directa fue un indicador y una demanda de productores, productoras y consumidores que replantearon las estrategias de comercialización en una cadena asimétrica con muchos intermediarios. Necesitábamos un envase así, que llegue con nuestra verdura fresca, limpia y que preserve la calidad. Eso nos piden los consumidores de los nodos con los que trabajamos”, advierte Luis Pérez de la Asociación 1610, de Florencio Varela, la primera organización de familias productoras que incorporó el envase retornable.

Los bolsones retornables y los nodos de consumidores constituyen una de las variantes que se manejan en los diversos canales alternativos del cordón hortícola bonaerense. “En estos espacios, el vínculo fluido entre productores y consumidores implica una plataforma público-privada de diseño, innovación y logística que lleva más de tres años de pruebas y aportes de todos los actores de la cadena”, sostuvo el director del IPAF, Marcos Hall.

Con esa demanda, el IPAF Región Pampeana-INTA, inició un proceso participativo para definir qué envases resultaban más apropiados para circuitos cortos de comercialización de hortalizas. Los estudiantes de diseño industrial de la Universidad Nacional de La Plata presentaron 10 propuestas. Se eligieron en talleres participativos con las organizaciones de AF aquellas que reunían los mejores atributos y se determinó un prototipo para que se confeccionen los primeros 120 bolsones. Esa tarea recayó en la Red Textil Cooperativa.

Clara Tapia es diseñadora industrial y asesora a la Red en la confección de los envases. “El desafío fue adaptar el diseño de los estudiantes, a una tipología de bolso reconocible por los confeccionistas”.

El proyecto comenzó en 2017 y cuando se inició esta demanda, no existía una normativa para el tránsito de hortalizas frescas, que en algunos casos recorren alrededor de 100 km.

Así lo explica la investigadora del IPAF Región Pampeana del INTA, Edurne Battista: “Para los técnicos y los investigadores que formamos parte de estas instituciones, este proceso de investigación permitió, de forma anticipada, generar información clave con el fin de preparar las bases para una normativa que contemple las nuevas dinámicas de la AF en la producción, la venta y el consumo de hortalizas frescas a nivel nacional. El proceso llevó al aula de Diseño Industrial de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de La Plata las necesidades del entramado productivo local”.

Battista es diseñadora industrial, con un doctorado en energías renovables y junto a Sergio Justianovich y Fernando Ocampo generaron desde el INTA esta plataforma de innovación para llegar al diseño y fabricación de los prototipos iniciales. Las pruebas de usabilidad en consumidores verifican que el envase retornable soluciona los problemas que motiva el proyecto: mejora la preservación e inocuidad de las hortalizas, reduce las dificultades para su transporte, y su carácter retornable refleja el espíritu de quienes integran el circuito de producción y de consumo, aseguran desde el INTA.

El Mercado Territorial de la Universidad Nacional de Quilmes, contribuyó con los parámetros logísticos para que los envases y las verduras lleguen en condiciones óptimas al consumidor: “El comportamiento de este envase es muy bueno”, reconoce Laura Niño. “Comprobamos que se conserva mejor la verdura durante el traslado, desde que sale de la quinta y hasta que llega al nodo de consumo. Facilita también el apilamiento y conteo al interior de las camionetas”. Asegura que los consumidores valoran el envase y están dispuestos a cambiar la bolsa plástica.

Los 3 mil bolsones que este año se escalaron ya comienzan a funcionar en más de 40 nodos de consumidores del AMBA que estrechan vínculos, en mercados de cercanía con familias productoras de los cordones hortícolas de la región metropolitana sur.

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