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La falta de precipitaciones se convirtió en el denominador común de la actual campaña agrícola. A esta altura es difícil recordar cuándo fue la última vez que llovió de manera importante en la zona núcleo –la más productiva de la Argentina-. Es por ello que el área destinada al trigo continúa perdiendo terreno. Según las últimas proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, por la sequía la intensión de siembra del cereal cayó en 100.000 hectáreas en los últimos días. De esta manera se implantarían apenas 6,2 millones de hectáreas lo que marca una caída del 7,2% respecto al año previo. Esto generaría, por lo pronto, una merma en la producción que hasta no hace tanto tiempo atrás se proyectaba en 19 millones de toneladas.

Lo más complejo es que el trigo y la cebada juegan un rol clave en la economía local porque el grueso del ingreso de divisas por exportaciones comienza a entrar a partir de diciembre y con mayor fuerza en enero. Es decir, justamente cuando la gran parte de la cosecha de soja y maíz ya tiene que estar vendida y liquidada. De esta manera, el cereal de invierno oficia como puente hasta la próxima campaña de soja y justamente fue fundamental durante el año pasado cuando aportó alrededor de u$s4.500 millones en divisas.

A este escenario de menor área sembrada -desde el inicio de campaña se llevan recortadas 400.000 hectáreas- se le sumaría, además, un recorte productivo porque los pronósticos climáticos no son muy alentadores para las próximas semanas, cuando el cultivo necesitará mayor humedad en algunas zonas críticas. En tanto, otra cuestión clave es la caída de los precios internacionales de los commodities agrícolas.

Según detalla el informe económico de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, durante junio pasado los precios disponibles de soja, maíz y trigo en MATba-Rofex se posicionaron en u$s395 la tonelada, u$s229 y u$s324, un 9%, 14% y 12% por debajo del registro del mes previo. Asimismo, los precios de exportación (FOB) de soja, maíz y trigo acompañaron la tendencia decreciente, reduciéndose un 6%, 11% y un 6%. En tanto, respecto a a junio del año pasado, los precios se encuentran en niveles elevados, ubicándose en un 16%, 12% y un 67% por encima, respectivamente.

Hasta el momento las proyecciones indican que este año el complejo exportador trigo aportaría a la economía alrededor de u$s4.400 millones, pero todo depende de cómo continúan los precios internacionales y la campaña agrícola. En este contexto, los exportadores se apuraron a declarar ventas juradas al exterior hasta completar el volumen de equilibrio establecido por el ministerio de Agricultura para cuidar el abastecimiento del mercado interno. Es por ello que las ventas anticipadas del cereal marcan un récord histórico a pesar de que hasta el momento se sembró el 85% del área estimada.

Mientas avanza la siembra de trigo y el clima continúa complicando a los planteos productivos, el dato que sigue de cerca y preocupa al equipo económico es el retroceso en la comercialización de soja que está impactando de lleno en la liquidación de divisas.

Durante la última semana de junio se comercialización 410.000 toneladas lo que marca un retroceso de alrededor de 160.000 toneladas respecto a la semana previa. Todavía restan venderse 23,8 millones de toneladas y hay otras 8 millones de toneladas que fueron entregadas a los exportadores pero con precio a fijar. Según fuentes del sector, a raíz de la caída en las cotizaciones y los problemas de abastecimiento de gasoil para trasladar los granos a los puertos, se espera que julio concluya con un ingreso inferior a los u$s3.500 millones.

Fuente: Ambito

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