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Según explicó el especialista Fernando Oreja, invitado por la Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) al último Congreso ‘A suelo abierto’: el objetivo del manejo de malezas no es eliminar los individuos sino mantener sus poblaciones por debajo de niveles perjudiciales. Incluso hay trabajos que indican que manteniendo una comunidad diversa de malezas, se evita la preponderancia de especies difíciles de controlar.

En esto es clave el Manejo Integrado de Malezas (MIM), que incluye diversas estrategias, una de ellas, el uso de cultivos de servicios (CS).

Cultivos de servicios ¿cómo ayudan a reducir las poblaciones de malezas?

Uno de los secretos para reducir los tamaños de poblaciones de malezas está en el suelo, concretamente en el banco de semillas, principal fuente de malezas.

Y es justamente sobre este factor donde el CS tiene una marcada efectividad. ¿Cómo? actuando sobre el banco de semillas a través de efectos competitivos y no competitivos.

En cuanto a los ‘no competitivos’, por ejemplo, el CS actúa modificando la calidad de luz que reciben las semillas e inhibiendo la germinación, o reduciendo la radiación que llega al suelo y con ello la alternancia de temperaturas que necesitan ciertas semillas de malezas para germinar.

Si bien en casos puntuales y con efectos relativos, ciertos CS actúan excretando compuestos alelopáticos que inhiben la germinación o crecimiento de las malezas.

Aquellas malezas que logran sortear los efectos anteriores y germinar dentro del CS, se encuentran con los efectos competitivos que genera el CS: por agua, nutrientes y radiación. Esta competencia directa debilita la maleza y mejora la efectividad de un eventual control químico.

Los efectos de control de un CS continúan aun después de su secado: los residuos en superficie generan una barrera física que dificulta la emergencia de las malezas e interfiere con la penetración de la radiación.

Pero en esta línea, Oreja advierte que, en años secos el residuo puede generar un efecto adverso, reteniendo humedad en los primeros cm de suelo y favoreciendo la emergencia de ciertas malezas (en especial las de semillas grandes).

En el control de malezas no solo influye el volumen del residuo sino también su calidad, puntualmente su relación C/N, que determina el tiempo que tardará el residuo en descomponerse: cuanto mayor es esta relación, más tardará en degradarse y mayor será el efecto de control sobre las malezas. Esto se logra por ejemplo, con mayor proporción de gramíneas en la mezcla del CS.

¿Qué se vio a campo?

Durante la campaña 21/22, la REM midió la densidad y cobertura de malezas en lotes con distintos CS (gramíneas, vicia y mezclas), en dos momentos (previo a terminar el CS y previo al cierre del entre surco del cultivo posterior) y los comparó con situaciones de barbecho químico. También midió la cobertura y producción de biomasa de los CS para 2 momentos de secado.

El estudio arrojó varias tendencias:

La cobertura de los CS (tanto viva como sus residuos) no cambió con las distintas fechas de secado.

La densidad de las malezas latifoliadas fue mayor cuando el CS se terminó más temprano.

La vicia pura redujo la densidad de malezas tanto gramíneas como latifoliadas.

Es importante generar volumen de biomasa, pero también la homogeneidad con que esa biomasa se distribuye en el suelo.

Al respecto, Oreja agrega que “No hay recetas para la implementación de los CS, sino que todo va a depender del objetivo que se persiga con su incorporación a la rotación”. Cuando el objetivo principal es el control de malezas, hay que tener presente la cantidad de biomasa y su distribución en superficie.

Para ello, es clave considerar:

Especies a sembrar: mezclas o cultivos puros

Proporción de especies: determinará la calidad del residuo que surja y la duración del rastrojo.

Variedades: algunas que tienen mayor efecto alelopático que otrasz

Fecha de siembra: las siembras tempranas ofrecen mejores temperaturas para el establecimiento y desarrollo de los CS, compitiendo mejor con las malezas.

Densidad y distancia entre surcos: permiten manejar la cobertura que se alcance luego.

Fecha de terminación: determinará la cantidad de biomasa, pero también la calidad. Ej: no es lo mismo terminar una gramínea en estado reproductivo o vegetativo

Uso de fertilizante: si se busca un rápido crecimiento inicial se podría usar un arrancador, o una fertilización posterior si se quiere favorecer el crecimiento primaveral

Tipo de siembra: la siembra terrestre permite un mejor contacto de la semilla con el suelo asegurando una mejor emergencia sin pérdida de plantas. Por otro lado, la siembra al voleo o aérea permite la siembra más temprana, aun con el antecesor en pie.

Recordar: ¡Siempre sembrar con el suelo libre de malezas!

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