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Por suerte para los ganaderos, el fin de semana pasado llovió en varias zonas productivas, lo que puede provocar una neutralización del derrotero de caída libre de precios que tuvo lugar desde abril. A principios de noviembre, el kilo de novillo había llegado a una situación peligrosa, al ubicarse por debajo del promedio de 2005/2021, según cálculos de Ignacio Iriarte, director de Informe Ganadero.

Igual, la situación de la ganadería sigue complicada. Iriarte dice que “la demanda interna no puede absorber un kilo más de lo que consume y la externa se desplomó, sobre todo en precios”. El Rump & Loin Hilton cayó de los US$17.000 por tonelada en abril a los US$9000 en la actualidad (-47%). El promedio de cortes con destino a China perdió 35%: el garrón y el brazuelo cayeron 38%; los cortes de vacas, del 33 al 35%, y la bola y la cuadrada, 31%.

El gigante asiático necesita digerir los stocks de carne comprados en los últimos meses y debe atenuar las restricciones impuestas a la población en la lucha contra el Covid, que paralizaron el país. La tormenta perfecta se completa con una faena de novillos que aumentó 8,3% en octubre respecto de igual fecha del año pasado.

La avalancha de oferta fue consecuencia principalmente de la seca, que impuso ventas masivas obligadas a los invernadores pastoriles, al tiempo que los corrales siguen con alto ritmo de funcionamiento porque hacia allí derivaron hacienda muchos productores que se quedaron sin pasto y que no consiguen campos en alquiler.

Al 1° de noviembre las existencias en los feedlots ascendían a 1,7 millones de cabezas, una cifra menor a la de julio, pero superior a la que esperaba el mercado para esta fecha, que era de 1,4 millones de cabezas. No obstante, esta actividad que genera fuertes márgenes negativos se acerca a otro precipicio en los próximos meses: que no haya suficiente maíz temprano para el engorde de vacunos, cerdos y pollos, y que eso pueda catapultar los precios hasta niveles prohibitivos.

Así podría registrarse una relación grano/carne mucho peor que la actual. Los bajos precios del ganado gordo tuvieron impacto en el mercado de vientres. “Las vacas nuevas y de calidad se pagan bien, pero los precios se retraen mucho cuando salen a la pista las usadas”, dice Iriarte. Las vacas gordas se venden $30/40 por kilo menos de lo que valían en agosto por la retirada china.

Fuente: La Nación

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