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title: "Declaran la quiebra de una empresa láctea y se perderán 180 empleos en Lincoln"
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description: "Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA) producía la línea de postres para Sancor. La planta principal estaba en Lincoln. Pero sumando otras instalaciones los despidos llegan a 400."
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date_published: "2025-11-07T12:23:00-03:00"
date_modified: "2025-11-07T15:25:20-03:00"
author_name: "Campo Industria"
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# Declaran la quiebra de una empresa láctea y se perderán 180 empleos en Lincoln

![yogures](/download/multimedia.normal.84eb74ef2758a633.bm9ybWFsLndlYnA=.webp)

La Justicia decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), láctea que elaboraba los yogures, flanes y postres de la marca SanCor, con las etiquetas Shimy, Sancorito, Sublime, Flanes Caseros SanCor, Vida, Yogs y Primeros Sabores. La decisión del juez Federico Güerri, titular del Juzgado Comercial 29, dispuso la liquidación final de la compañía y el cierre definitivo de sus instalaciones.

La principal planta de ARSA operaba en el partido bonaerense de Lincoln, donde empleaba a 180 personas. Además, otras 200 trabajaban en la fábrica y el centro de distribución que la firma mantenía en Córdoba. Su red logística abarcaba 165 distribuidores y permitía el abastecimiento semanal de 70.000 comercios en todo el país.  
  
El grupo Vicentin la gestionó hasta hace dos años y medio, desde que la cooperativa se la cedió en 2016 por US$ 100 millones. Aunque en los primeros años, participaron fondos como BAF Capital, vinculado al grupo de la familia Vicentin, ahora era gerenciada por los empresarios venezolanos Manuel y Alfredo Fernández, que manejan La Suipachense mediante Maralac S.A.  
  
La disolución de la empresa se activó después del concurso fallido que se abrió en abril de 2024. Pese a que circularon nombres de supuestos interesados, no apareció ningún oferente para el salvataje, la instancia que habilitaba a terceros a quedarse con la firma y sostener la producción.  
  
Cuando se presentó a concurso, ARSA apuntó contra la situación económica de entonces, con caída del consumo y un arrastre de inflación que encarecía la materia prima y mano de obra, sumado a políticas del anterior gobierno que enumeró, como el control de precios.

Durante todo este tiempo se sucedieron pagos de salarios parciales, salteados, en cuotas y demorados. En los últimos meses, incluso, se abonaba apenas el 25% del sueldo en negro, con jornadas completas de trabajo. A ello se suman tres años y medio sin aportes a la obra social, lo que puso en riesgo la salud de las personas, aunque desde el sindicato jamás se interrumpieron las prestaciones.   
  
(DIB)

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