

Agricultores y ganaderos de España no se oponen al acuerdo con el Mercosur, pero piden transparencia, reglas claras y que se apliquen salvaguardas
Actualidad12 de enero de 2026 Campo Industria

Mientras en América del Sur se anuncia la inminente firma del acuerdo Mercosur–Unión Europea prevista para el 17 de enero, en Europa el debate sigue abierto, especialmente puertas adentro del sector agropecuario. Desde España, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) fijó una posición clara: no rechaza el acuerdo, pero exige reciprocidad, controles estrictos y cláusulas de salvaguardia efectivas.
En diálogo con Valor Agro Argentina, Cristóbal Cano, secretario general de UPA y productor olivícola en Andalucía, sostuvo que los agricultores europeos “no pueden taparse los ojos ni los oídos” frente al contexto geopolítico y comercial internacional.
“Los mercados tradicionales, como el norteamericano, atraviesan un escenario de incertidumbre. Por eso creemos que abrir nuevas vías comerciales, con reglas claras y justas, es necesario”, explicó.
Sectores beneficiados y sectores en alerta
Según Cano, el acuerdo podría resultar positivo para algunas producciones europeas, como el aceite de oliva, el vino y determinados lácteos, que encontrarían en el Mercosur un mercado de más de 270 millones de habitantes.
Sin embargo, advirtió que existen sectores particularmente sensibles que podrían verse afectados negativamente, entre ellos el vacuno de carne, las aves, la miel, el maíz y el arroz.
“Para esos sectores deben activarse medidas compensatorias y cláusulas de salvaguardia que protejan a los productores frente a distorsiones de mercado”, remarcó.
Salvaguardas y reciprocidad: los dos ejes del reclamo
Frente a versiones surgidas en América del Sur que indican que el acuerdo no incluiría salvaguardas, Cano fue categórico:
“Las cláusulas de salvaguardia no desaparecen, sino que se endurecen”.
Según explicó, si se registra una caída de precios superior al 5% en Europa y se demuestra que está directamente relacionada con importaciones del Mercosur, se podrían reimponer aranceles para proteger la producción local.
Además, diferenció claramente el concepto de salvaguarda del de reciprocidad:
“No se permitirá el ingreso al mercado europeo de productos tratados con agroquímicos o principios activos prohibidos en la Unión Europea. Las normas que cumplimos aquí deben cumplirlas también quienes exportan a Europa”.
En ese sentido, UPA también reclama mejorar el etiquetado de origen, para que el consumidor europeo tenga información clara sobre qué compra y de dónde proviene.
El antecedente de las protestas en Bruselas
Cano recordó que el pasado 18 de diciembre, más de 10.000 agricultores de los 27 países de la UE y 1.000 tractores protagonizaron una histórica manifestación en Bruselas, que logró postergar la firma del acuerdo, inicialmente prevista para el 20 de diciembre.
“El acuerdo que hoy se discute no tiene nada que ver con el que se planteaba hace un año. Muchas de nuestras reivindicaciones fueron incorporadas”, afirmó, aunque aclaró que el sector seguirá “vigilante” para que lo firmado se cumpla.
El aceite de oliva, una gran oportunidad
Productor en la provincia de Jaén, la mayor región olivícola del mundo, Cano destacó que el aceite de oliva puede ser uno de los grandes ganadores del acuerdo.
“España produce más de 1,3 millones de toneladas de aceite de oliva al año. Solo Jaén supera las 400.000. Argentina produce alrededor de 40.000. Eso marca claramente la dimensión”.
Para Cano, el aceite de oliva no es solo un producto comercial:
“Exportamos salud. La grasa vegetal más saludable que existe. Puede ser un gran embajador europeo en el Mercosur”.
Impuestos, costos y ayudas
Consultado sobre la carga impositiva, Cano explicó que los productores europeos reciben un complemento de ingresos a través de la Política Agraria Común (PAC), aunque aclaró que los costos laborales, salariales y productivos en Europa son elevados.
“Producir en Europa también tiene un costo alto. Por eso necesitamos precios justos que hagan viables nuestras explotaciones”.
Uno de los testimonios más representativos es el de Lorenzo Ramos, productor agropecuario de Extremadura y ex secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de España (UPA), quien aportó una mirada desde la experiencia gremial y desde el trabajo cotidiano en el campo.
No al rechazo, sí a la claridad
Ramos fue claro al señalar que el problema no es el acuerdo en sí, sino cómo se firma y, sobre todo, cómo se cumple.
“No estamos en contra de los acuerdos comerciales. Lo que exigimos es transparencia, claridad y que lo que se firme se cumpla a rajatabla. La experiencia nos demuestra que muchas veces los acuerdos se firman, pero luego no se respetan”, advirtió.
En ese sentido, reconoció que el contexto internacional cambió de manera drástica en los últimos años y que Europa enfrenta hoy amenazas comerciales globales, como la posibilidad de nuevas guerras comerciales impulsadas desde Estados Unidos.
“En este escenario, el acuerdo con el Mercosur puede ser una oportunidad”, sostuvo, aunque aclaró que no todos los sectores parten desde el mismo lugar.
Extremadura: una región que produce de todo
Ramos produce en Extremadura, una región ubicada en la frontera con Portugal, donde la diversidad productiva es una constante: frutas de hueso, tomate para industria, olivar, viñedos, porcinos y ganadería bovina.
Desde esa realidad, explicó que el acuerdo podría resultar positivo para sectores como el aceite de oliva y el vino, pero genera fuerte preocupación en otros, especialmente en el vacuno de carne, la miel y el arroz.
“El vacuno de carne en nuestra región es mayoritariamente extensivo. No solo produce alimentos, también cuida el territorio, la dehesa, el medio ambiente. Eso tiene costos y no puede competir en desigualdad de condiciones”, explicó.
El eje del conflicto: reciprocidad y condiciones de producción
Uno de los puntos más sensibles del debate es la reciprocidad en las condiciones de producción. Ramos hizo hincapié en que los agricultores europeos están sujetos a normas estrictas en materia de seguridad alimentaria, uso de agroquímicos, bienestar animal y sostenibilidad ambiental.
“No se puede permitir que ingrese carne producida con anabolizantes o bajo sistemas que aquí están prohibidos. Si hablamos de seguridad alimentaria, las reglas deben ser las mismas para todos”.
En ese punto, subrayó que el temor no está puesto únicamente en Argentina, sino en las diferencias estructurales de los sistemas productivos entre Europa y otros países.
Salvaguardas y antecedentes que generan desconfianza
Consultado sobre las cláusulas de salvaguardia, Ramos recordó experiencias pasadas, como los acuerdos con Marruecos, donde —según denunció— se incumplieron cupos y calendarios de importación, afectando a productores europeos.
“El problema no es el acuerdo, el problema es que no se cumple. Entran más volúmenes de los pactados y en los momentos en los que aquí estamos produciendo”.
Por eso, reclamó que cualquier entendimiento con el Mercosur incluya controles efectivos, tanto en frontera como en origen, y un compromiso real de los gobiernos europeos para defender a sus productores.
Europa dividida, productores en alerta
Ramos reconoció que dentro de la Unión Europea existen posiciones muy dispares. Países como Francia, Polonia o Hungría mantienen posturas más duras, mientras que otros, como España, Alemania e Italia, ven el acuerdo como una oportunidad estratégica.
Sin embargo, advirtió que el malestar del sector agropecuario europeo no se explica solo por el Mercosur. También pesa la negociación de la nueva Política Agraria Común (PAC), que podría implicar recortes de hasta el 27% a partir de 2027.
“Eso explica muchas de las movilizaciones que estamos viendo en toda Europa. El campo está en alerta”.
Una oportunidad, pero con condiciones
Lejos de una postura cerrada, Ramos concluyó con una mirada pragmática:
“Tenemos mucho en común con el Mercosur: idioma, cultura, costumbres. El acuerdo puede ser positivo, pero solo si se dicen las cosas claras y se respetan las reglas. De lo contrario, los perjudicados vamos a ser siempre los productores”.
Fuente: valoragro.com.ar









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