

Pese al freno puesto por el Parlamento Europeo, el acuerdo con el Mercosur podría aprobarse provisionalmente por el Consejo
En las últimas horas surgieron desde Europa informaciones que generaron inquietud respecto del futuro del acuerdo Mercosur–Unión Europea, firmado formalmente el pasado 17 de enero en Asunción. Sin embargo, lejos de tratarse de una marcha atrás o de una reapertura de la negociación, lo que se está dando es un proceso interno propio del sistema jurídico institucional de la Unión Europea.


Así lo explicó Maximiliano Moreno, director del Instituto de Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI) de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, al señalar que el contenido del acuerdo no está siendo cuestionado, sino el encuadre legal de su aprobación dentro del entramado normativo europeo.
¿Qué ocurrió en el Parlamento Europeo?
El Parlamento Europeo resolvió, por una mayoría muy ajustada 334-324, consultar al Tribunal de Justicia de la Unión Europea —el máximo órgano judicial del bloque— para que dictamine si el acuerdo es plenamente compatible con el derecho comunitario. Esta decisión tiene efecto suspensivo, lo que implica que el Parlamento no avanzará en la votación del acuerdo hasta contar con ese pronunciamiento.
El punto clave es que no se rechaza el acuerdo, ni se vuelve a negociar, sino que se activa un mecanismo de control institucional previsto en las normas europeas.
Un proceso que puede demorar
El Tribunal de Justicia no tiene plazos definidos para expedirse. Los antecedentes indican que estos dictámenes pueden demorar entre 18 y 24 meses, aunque el tiempo efectivo es incierto. Durante ese lapso, el acuerdo no puede entrar en vigor de manera definitiva.
La alternativa: aplicación provisional
Dentro del sistema europeo existe una herramienta relevante: la aplicación provisional del acuerdo. Se trata de un mecanismo utilizado históricamente por la Unión Europea para poner en marcha, de manera anticipada, la parte comercial de los acuerdos internacionales.
Esta aplicación provisional no requiere la ratificación de todos los parlamentos nacionales, y en muchos casos permitió que los beneficios arancelarios comenzaran a regir mientras se completaban los procesos políticos internos.
En el caso del Mercosur, la aplicación provisional abarcaría:
- reducción y eliminación de aranceles
- cuotas de carne vacuna
- acceso preferencial para granos y productos agroindustriales
Es decir, la fase de mayor interés para el sector productivo argentino.
La decisión política que viene
La gran incógnita es si, en este contexto, el Consejo de la Unión Europea y la Comisión Europea se animarán a avanzar con una aplicación provisional sin la aprobación previa del Parlamento Europeo, algo que no tiene muchos antecedentes.
Alemania ya expresó su apoyo a esta alternativa, entendiendo la importancia estratégica del acuerdo en el escenario geopolítico actual. Francia, en cambio, continúa siendo el principal foco de resistencia, presionada por su sector agrícola, aunque en reuniones recientes reconoció que el acuerdo incorporó mejoras y atendió sensibilidades.
Un mensaje clave para el agro
En síntesis: el acuerdo Mercosur–Unión Europea sigue vigente políticamente, no hay ruptura ni renegociación. Sí existe una pausa institucional. La aplicación provisional comercial sigue siendo una posibilidad concreta.
El desenlace dependerá de las decisiones que adopten en las próximas semanas los órganos ejecutivos de la Unión Europea y del equilibrio interno entre sus instituciones.
Fuente: valoragro.com.ar

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