

Las anécdotas del productor agropecuario que terminó el Dakar y hasta hizo una colecta solidaria durante la carrera más dura del mundo
Leo Cola, productor agropecuario e integrante del CREA Carnerillo, completó el Dakar 2026 en Arabia Saudita y aprovechó la visibilidad de la competencia para impulsar una colecta solidaria junto a otros productores.
Actualidad25 de enero de 2026 Campo Industria


Leonardo Cola comenzó 2026 alternando el campo con uno de los mayores desafíos del deporte motor. El productor agropecuario e integrante de CREA dejó por unos días su actividad habitual para subirse a una KTM 450 y correr el Dakar, el rally más exigente del mundo. En su segunda participación, tras su debut en la edición 2020, logró completar todas las etapas en Arabia Saudita y finalizó en el puesto 31 de la categoría Rally2.
Oriundo de Río Cuarto, y empresario miembro del CREA Carnerillo, en la región Centro, Cola sumó al desafío deportivo una iniciativa solidaria. De acuerdo al artículo de Contenidos CREA, durante la competencia, junto a otras empresas de la red CREA, impulsó una colecta para colaborar con tres instituciones locales que trabajan con niños, niñas y jóvenes en contextos de vulnerabilidad, aprovechando la visibilidad internacional del evento.
El recorrido del Dakar 2026

El circuito incluyó zonas de Arabia Saudita como Riad, Bisha, Wadi Ad-Dawasir, Al Henakiyah, Yanbu, Al Ula y Hail, combinando desierto abierto, dunas y sectores más montañosos. El recorrido total superó los 8.000 kilómetros e incluyó 13 etapas y 14 días de competencia.
“Fue una experiencia única, que disfruté plenamente. Más allá de que tenía visualizada la llegada para el 17 de enero, me había planteado vivir el momento kilómetro a kilómetro. Por supuesto que hubo días más complejos y cansadores, como una jornada donde recorrimos 915 kilómetros, 14 horas arriba de la moto. Pero con toda la experiencia que traía, sabía dónde me estaba metiendo”, contó Cola.
Esta edición tuvo además el desafío de la etapa maratón y el campamento refugio. En esos tramos, los pilotos no cuentan con la asistencia habitual de sus equipos y deben resolver descanso y logística con recursos mínimos. En lugar del campamento tradicional, recibieron una carpa, una bolsa de dormir y tres raciones de comida para una merienda, cena y desayuno. “Fue increíble estar en el medio del desierto, compartiendo esa vivencia con el resto de los pilotos de motos. Fue un momento muy enriquecedor”, agregó.
El Dakar también funciona como un punto de encuentro de una comunidad internacional, con corredores de todos los continentes. Según relató Cola, hubo participantes asiáticos, europeos, americanos, africanos y de Oceanía, en un clima marcado por la convivencia y el intercambio cultural. Además, destacó la hospitalidad de los saudíes como anfitriones, que estuvieron presentes y a disposición durante toda la competencia.
En la clasificación general scratch de motos, Cola finalizó 42° sobre 115 participantes. En Rally2, la categoría reservada para pilotos no profesionales, alcanzó el 31° puesto sobre 100 corredores, y en la categoría Veteranos se ubicó 2° sobre 25.
Un camino de resiliencia y perseverancia
La participación de Leo Cola en el Dakar comenzó en 2018 y se construyó a lo largo de varios años, marcados por postergaciones, lesiones y regresos. Su debut fue en la edición 2020, la primera disputada en Arabia Saudita, pero una caída en la décima etapa lo dejó fuera de competencia. “Siempre el objetivo fue llegar y vivir la experiencia completa. Aunque el proyecto quedó en pausa durante algunos años, la meta siempre estuvo clara”, explicó.
Durante ese período, se mantuvo activo en otras competencias, con títulos en 2022 como campeón argentino y latinoamericano de rally raid en Motos M1, y un nuevo campeonato argentino en 2023. En 2024, una lesión sufrida en el Rally de Marruecos lo dejó fuera del Dakar 2025, pero tras recuperarse volvió a competir en Abu Dhabi y Marruecos.
Dentro del ambiente del rally, Cola es reconocido por su espíritu solidario, lo que le valió el apodo de “el Ángel de la guarda”, a partir de asistencias a otros pilotos argentinos en distintas competencias, entre ellas el rescate a Joaquín Debeljuh en 2019 y la ayuda a Kevin Benavídes en el Dakar 2020. “Creo que las buenas acciones terminan volviendo. En su momento frené para ayudar, sin dudarlo”, señaló.
Su regreso al Dakar en 2026 implicó un año completo de preparación, con entrenamiento físico específico y trabajo junto a distintos profesionales. “Aunque no soy profesional, siempre intenté hacerlo del modo más profesional posible”, resumió.
CREA como impulso de compromiso social

Además de su actividad deportiva, Cola es productor agropecuario y miembro del grupo CREA Carnerillo desde 2005. La empresa familiar opera bajo un esquema 100% agrícola sobre campo arrendado, en el suroeste de Córdoba. “Siempre tenemos presente la cultura CREA en la vida cotidiana, en el compartir y abrirse al resto”, expresó.
La participación en el Dakar también fue una oportunidad para canalizar una iniciativa solidaria. No fue la primera vez: en 2020, Cola ya había impulsado una acción similar, a través del Banco de Alimentos de Río Cuarto, con aportes destinados a merenderos y comedores locales. En esta edición, decidió repetir la experiencia.
En esta oportunidad, la colecta estuvo destinada a tres instituciones de Río Cuarto y la región: Granja Siquem, Parroquia San Roque y Ciudad de los Niños, que trabajan con niños, niñas y jóvenes en contextos de vulnerabilidad social. Las donaciones, acompañadas por otros productores del CREA Carnerillo, se canalizaron a partir de la difusión de la participación de Cola en el Dakar.
Además de la asistencia alimentaria, la Parroquia San Roque cuenta con una Farmacia Solidaria y participa en la Mesa Interreligiosa, articulando acciones conjuntas con otras organizaciones de la ciudad.
La Granja Sikem, ubicada en Las Higueras, es una organización sin fines de lucro con más de 30 años de trayectoria. Cuenta con unas 70 hectáreas donde recibe a chicos y chicas de entre 8 y 18 años, con escuela primaria y secundaria, producciones avícola, porcina y lechera, y una cooperativa orientada a la inclusión laboral.
La Ciudad de los Niños, por su parte, trabaja en el cuidado, la educación y el acompañamiento de niños, niñas y adolescentes, promoviendo el desarrollo personal y el aprendizaje en convivencia, bajo un modelo de vida comunitaria.
“Lo que se recauda se reparte de manera pareja entre las tres instituciones. Estamos apostando a una conciencia social colectiva, aprovechando un evento popular e internacional, como el Dakar”, explicó Ana Costa, parte de la red CREA que impulsa acciones sociales.
Fuente: news.agrofy.com.ar









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