

Se frenan los precios de la carne: la hacienda de invernada cayó hasta 9% y el consumo opera estable





La actividad en las principales plazas ganaderas de la Argentina expone un escenario de transición y reajustes de precios que calma a los consumidores pero inquieta a los productores.
Entre la presión de la oferta estacional en el Gran Buenos Aires y los remates del interior del país, las pizarras comerciales reflejan una tendencia marcada por la selectividad de los compradores y mermas generalizadas en categorías clave para el negocio cárnico.
El panorama actual combina la compleja coyuntura del Mercado Agroganadero de Cañuelas (MAG) con la reciente actividad en la Sociedad Rural de Jesús María (SRJM), en la provincia de Córdoba.
En el corazón de la provincia de Buenos Aires, el Mercado Agroganadero de Cañuelas registró una jornada caracterizada por una tónica muy particular.
Con un ingreso total de 6462 vacunos, la plaza bonaerense evidenció una operatoria fuertemente influenciada por la presencia femenina.
Bajo la premisa de “vaca por donde se mire”, la oferta de esta categoría continuó apropiándose de la mitad del recinto de Cañuelas. Esta fuerte concentración generó evidentes dificultades de colocación para las hembras pesadas, obligando a los operadores a desplegar una gran agilidad de negociación, en especial para las vacas flacas.
Para las clasificaciones más rezagadas y con destino directo de exportación al gigante oriental, se estableció una base comercial de $2000 para las más inferiores. Por su parte, el consumo general se colocó con extrema selectividad debido a un volumen muy escaso de conjuntos especiales que lograran marcar una diferencia con el resto.
De acuerdo con los datos oficiales del recinto, los novillitos de 300 a 350 kilos alcanzaron máximos de $5400, mientras que las vaquillonas livianas se ubicaron en un techo de $5300. En el segmento de los novillos pesados, los valores corrientes oscilaron entre los $4200 y $4500 según el kilaje, tocando topes aislados de $4600.
Baja de precios de la carne en el norte argentino
La realidad del interior productivo no se mantuvo ajena a esta atmósfera de marcada cautela. En el centro del país, el tradicional remate de la Sociedad Rural de Jesús María expuso pérdidas aún más profundas en términos porcentuales.
Con una oferta que superó holgadamente las 2000 cabezas —totalizando 2083 animales—, las pizarras cordobesas volvieron a retroceder de forma generalizada.
El golpe más duro de la jornada lo asimiló el segmento de la invernada, que experimentó una fuerte caída de precios, del 9% semanal, mientras que las categorías destinadas al consumo loca bajaron un promedio del 2%.
En el desglose de los animales gordos en la provincia mediterránea, el novillito liviano y la categoría intermedia sufrieron una merma de $100, comercializándose en máximos de $4900 y $4800 respectivamente, valores que exponen la brecha existente frente a las cotizaciones bonaerenses.
Los ejemplares de novillos más pesados sufrieron un castigo mayor por parte de los abastecedores, bajando $200 para subastarse en un techo de $4600.
En contraposición, las hembras sostuvieron el negocio local: las vaquillonas se mantuvieron firmes en $4700 y las vacas buenas a especiales hicieron lo propio en $3300, mientras que los toros repitieron los $3500 de las ruedas previas.
El verdadero desplome en la plaza cordobesa se observó en los corrales de la invernada, donde la abundancia de oferta condicionó las propuestas de los criadores y compradores. Los terneros livianos sufrieron un descenso drástico de $650, marcando un tope de $6350 por kilo. La categoría intermedia resignó $500 para subastarse en un máximo de $6200, mientras que los terneros más pesados disminuyeron $100 y cotizaron en $5700 el kilo vivo.
El balance de las últimas jornadas comerciales dejó lecturas mixtas entre los operadores. Se observó un ritmo de ventas más dinámico y fluido para los lotes destacados de la invernada en el interior.
Por otro lado, la realidad macroeconómica expone que la demanda local mantiene una postura cauta frente a los precios de los animales gordos.
En este escenario, el sector productivo se ve forzado a revisar sus márgenes operativos en un contexto estacional donde el factor climático acelera los niveles de descarte.
Fuente: tn.com.ar

Próximos remates



































