

Virginia Chuda, madre de siete hijos y chofer: “Arriba del camión, manejando en la ruta, me olvido de todo porque es mi pasión”
Darío Fariña




POR DARIO FARIÑA. “Soy de Rosario, tengo 37 años, vivo en Bolívar ya hace casi 11 años y 5 que estoy en el rubro de los camiones. Camionera, chofer. Estoy en Don Simón hace apenas un mes, pero hace 3 años que andaba atrás del transporte. Quería subirme a este camión, a la jaula”. Así arrancó la charla de Virginia Chuda con campoindustria.
Fue en el remate La Marca del Destete, que la firma Jáuregui Lorda (con su representante Dalmiro Oss) realizó el martes 28 de abril en la Sociedad Rural de Azul, para poner al lector en tiempo y espacio de cuándo hicimos la entrevista con esta rubia que irradia simpatía y muchas ganas de trabajar viajando por la ruta al mando de un camión.

Está radicada en Bolívar y trabaja para la empresa Transporte Don Simón (de Juan Carlos González) que está en Urdampilleta. Tiene siete hijos, mucha responsabilidad pero no le escapa al reto de salir a la ruta con el camión jaula y recorrer caminos para llevar hacienda.
Los momentos duros ya quedaron atrás, buscar otros horizontes -a partir de una resiliencia, palabra que se tatuó en el cuello, bien visible- le permitió encarar una vida laboral distinta. Por eso sorprende a muchos cuando otros colegas la ven en la ruta, pero ella le hace frente a cualquier obstáculo, inclusive el ambiente machista, y disfruta de este sueño.
¿Virginia, por qué te atrae esto de manejar un camión jaula?
Porque me encanta el tema de andar en el campo, más que nada, con hacienda y todo eso. No entiendo mucho de animales, de vacas, pero llevarlas me encanta.
¿Antes dónde estuviste trabajando?
Estuve durante cinco años en el camión pero de cargas generales, de larga distancia, tanto sea para el norte, el sur, el este o el oeste, y fueron casi 4 años en el transporte de cereal. Pero me gustaba, de siempre, el tema del campo.

¿Y cómo fue que llegaste a Don Simón?
Porque quería cambiar de rubro en el tema del camión. Le mandé mensaje y me dijeron que sí enseguida. Ya hace 3 años yo había estado queriendo entrar a la empresa, pero en ese momento no tenía la experiencia que tengo hoy. Así que mejor que ingresé ahora.
¿Cómo es el trabajo arriba del camión?
Y…tenés de todo un poco, a veces es medio duro. Yo no tengo familia camionera, soy la primera camionera en la familia. ¿Eso a qué se debe?, y…no sé, pero me gustó el camión. El camión, las cosas que sean de hombre, jugar a la pelota, todas esas cosas las hacía. Pero esto era algo imposible, yo lo veía imposible hasta que se dio. A veces tenés gente, obviamente, que te apoya y también el que te dice que es mejor que me vaya a mi casa.
Hay que recordar que es un ambiente muy machista, no sólo el campo sino también el de los camiones…
Sí, es cierto. Es muy machista, muy machista. La generación nueva no lo es tanto. El tema es la gente más grande que todavía no se adapta a esto, pero calculo que en algún momento todo eso va a cambiar, que va a ser normal ver una mujer en el camión.

Además, no sos la única porque hay una camionera en Rauch…de a poco va a tener que ir cambiando la mirada del hombre…
Claro que sí. Mirá, yo digo que mientras los patrones y los compañeros sean piolas, que te den esa esa oportunidad, lo demás ya está. Porque lo que vos tenés que estar tranquilo es en tu trabajo. Después lo demás es de palo.
Vos vas al campo, acomodás el camión, cargan, te vas. Y después en la ruta hay que controlar de todo en el camión…
Por supuesto. Controlar las gomas con el palo, la hacienda para ver cómo viene, y depende la hacienda que vos llevás hay que parar y mirarla. Por ejemplo, cada 50 kilómetros o cada 100, es decir que la tenés que ir controlando bastante. Eso es lo único que tiene de diferente ya que con el cereal era distinto. Pero también hay que controlar gomas, aceite, las mangueras, porque se te llega a trabar algo es un problema.
¿Tenés miedo a algo?
No, nada, nada. Engraso y he cambiado gomas también, no tengo problemas. Cuando andaba en larga distancia, me ha tocado cambiar goma y sola en el medio de la nada. Esa fue la peor experiencia, sí, pero así es cómo aprendés.

¿Y cuando te encontrás con otro chofer, te preguntan algo o se sorprenden?
Sí, sí, muchos se sorprenden. Me preguntan “¿y cómo llegaste a esto?, ¿Y qué se te dio por andar acá arriba?”. Para mi es un sueño.
¿Tenés familia?
Sí. Tengo familia, soy madre de 7 hijos. Me casé en Rosario, tuve mis hijos allá y vivo con gran parte de mis hijos en Bolívar. Cambiamos nuestra vida también. El es camionero también. ¿Mis hijos?, son Nicole (22 años), que medio un nieto, Zaira, Zamira y Nahir, que viven conmigo en Bolívar. Y tengo a Tomás, que vive en Rosario con mi mamá, y dos chiquitos que viven con los abuelos paternos, que son Agustín y Nayelí. Ahora a ellos no los veo tanto porque no ando mucho por Rosario, pero cuando puedo voy a verlos.
¿A qué se debe ese tatuaje que tenés en el cuello y que dice resiliencia?
A esto. Al renacer. Sí, porque antes de subirme al camión era algo que ya no se aguantaba más el tema de trabajar en algo que era más duro todavía. Yo trabajaba en un geriátrico y en casas de familia, y a veces salía a trabajar desde las 5 de la mañana hasta las 12 de la noche. Es que entraba a un geriátrico, salía de ahí, me iba a limpiar casas y volvía a entrar a otro geriátrico, o a veces estaba toda la noche. Era mucho, necesitaba una tremenda energía para hacerse cargo de la casa, los nenes. Y este trabajo en el camión me facilitó mucho en la parte económica para salir adelante.
Y un día dijiste “camión”, ¿por qué?
Por eso mismo, por el tema de elegir otro trabajo. Podría haber elegido otra cosa por la resiliencia, es cierto, pero el camión era lo que más me llenaba. Más allá de que siempre me gustó el tema de geriátrico, aunque el tema de limpiar casas no tanto, pero sí me encantaba estar con la gente mayor. Pero hoy mi vida es el camión. Arriba del camión, manejando en la ruta, me olvido de todo.

Próximos remates



































