

El Ateneo se llenó de jóvenes y revolucionó la vida de Shorthorn: Sofía Ponce de León cuenta cómo se produjo esta nueva movida
Darío Fariña






POR DARIO FARIÑA, ESPECIAL EN BOLIVAR. Hija de una médica clínica (Jorgelina Peretto) y de un agente de propaganda médica (Silvio Ponce de León). Toda su familia viene por ese lado de la medicina. Y sus hermanos tampoco están ligados al campo: “Juan Ignacio, que es el del medio conmigo, tiene 20 años; Benjamín tiene 11 y mi otra hermana, Josefina, tiene 27” nada que ver conmigo” dice Sofía Ponce de León (24).

La habíamos visto en la Expo Palermo con el buzo bordó que identifica a Shorthorn. Y volvimos a verla en la 97ª edición de la Expo Bolívar, donde la raza madre llevó a cabo la Nacional. Es que Sofía integra el Ateneo junto con varios chicos más que se incorporaron y este Ateneo es el orgullo de la dirigencia que comanda el MV Alejandro Ferrero.

Tal como nos contara Luciano Macaroni (vicepresidente de la Asociación), la formación del Ateneo es algo que sorprendió a los dirigentes. Gratamente, por cierto. Porque colaboran, trabajan y -sin dudas- forman parte del futuro, es un semillero de potenciales dirigentes.

A la Expo Bolívar fueron ocho “solamente”: Nicolás Gorriti von Hinke, Justina Comba Lavigne, Matías Mendoza (quien fue secretario del jurado Carlos Curone en la jura de PC y PP), Bautista Lamatina (el más joven del Ateneo, se lo vio ayudando en la pista de ventas; su familia tiene la cabaña La Doble L, de Pehuajó).

También estuvieron en la Rural bolivarense: Benjamín Plaul (su padre Norberto tiene la cabaña Los Toritos, de Salliqueló), Fermín Eyherabide (hijo del histórico cabañero Héctor Mario Eyherabide), Mía Picco (hija de Javier Picco, de La Trinidad) y la mencionada Sofía Ponce de León.

Así que campoindustria habló con Sofía, esta joven nacida en Luján hace 24 años, luego de la jura de clasificación de los Puro Pédigree, en la pista central de la Sociedad Rural bolivarense, para que contara por qué y cómo se incorporaron tantos chicos al Ateneo, cuál es la función que cumplen y cómo es la convivencia con los dirigentes.

¿Sofía, qué estás estudiando?
Estoy estudiando veterinaria, cursando en primer año en la USAL (Universidad de El Salvador) que se encuentra en Pilar. Había comenzado en la UBA, pero por problemas familiares y demás tuve que dejar y ahora volví a retomar, por supuesto.

Estás en el Ateneo Shorthorn. ¿Por qué y cómo?
Nosotros comenzamos el Ateneo. El Ateneo estaba funcionando, pero por cuestiones de tiempo estaba bastante estático y recién el año anterior volvimos a retomarlo, y a fin de año se armó la comisión directiva. La verdad que necesitamos que la raza se siga impulsando, que tomemos posición los jóvenes dentro de la raza, que eso también es lo que estaba faltando. Así que estamos muy contentos de formar parte. La verdad que es un espacio muy lindo, en el cual los chicos están participando.

Y vinieron a Bolívar…
Sí. Vinimos a la exposición de Bolívar. Este es un lugar de capacitaciones y también como de contacto con la ganadería, porque quizás a muchos jóvenes les interesa y no tienen los medios o cómo poder insertarse, y así pueden empezar a tomar ese contacto con el campo.

¿Por qué se dio esa reactivación con el Ateneo?
Principalmente porque estamos viendo que por ahí la raza estaba quedándose un poco con los tiempos, porque han quedado generaciones de gente mayor. Entonces, necesitamos que por ahí los jóvenes se involucren también, que eso es muy importante, y eso hace que la raza también siga creciendo. Al fin y al cabo, nosotros por ahí vamos a hacer más adelante los dirigentes de la raza, para tomar impulso y que la raza se impulse. Más que nada, hoy en día, necesitamos que tome ese impulso dentro del mercado y siga siendo conocida como lo era.

Pero además no es fácil, ponerse de acuerdo tantos chicos, porque son alrededor de 20 los que se sumaron. Y que, además, no todos estaban tan ligados a la raza Shorthorn
Sí, sí, totalmente. Yo, de hecho, estoy dentro de la comisión de directiva estoy como vicepresidenta del Ateneo, y no crío Shorthorn. Eso es algo que nosotros no lo ponemos como un freno para que ingresen en el Ateneo. Lo importante es que tengan ganas de aprender, de estar comprometidos con la raza y, sobre todo, cooperar entre todos, también con los expositores, con los cabañeros, con los socios de la Asociación y que tengan ganas de aprender, fundamentalmente. Eso yo creo que es lo más importante y lo que forma parte del Ateneo. Al fin y al cabo es un espacio de encuentro, de formarse también como futuros profesionales, y a una le interesa estar dentro del sector.

Además, hay chicos de distintas ciudades...
Somos de distintas ciudades. Por ejemplo yo soy de Luján, hay chicos de Perú (La Pampa), de Bahía Blanca, de la provincia de Entre Ríos, de Córdoba, de Salta. Así que estamos bien variados.

¿Se juntan periódicamente, cómo hacen?
Nosotros, al estar tan distribuidos por todos lados, lo que hacemos son reuniones virtuales, y los puntos de encuentro generalmente son en las exposiciones. En Palermo fuimos alrededor de 20 chicos que vinieron de distintos puntos, desde Bahía Blanca hasta Córdoba. Por el tema de distancia siempre nos juntamos una vez al mes, aunque sea, y como comisión directiva también nos juntamos una o dos veces al mes. Pero estamos siempre en contacto. La verdad que el grupo es súper activo en lo que son las redes sociales, en Instagram, en WhatsApp, nos contactamos siempre.

¿Vos decías recién que es un lugar para aprender? ¿Aprender qué?
Nosotros los capacitamos en lo que es dentro de la ganadería, pero no solo ganadería sino que también, por ejemplo, estuvimos haciendo capacitaciones mensuales, charlas abiertas para la comunidad. Y también para ellos, hace poquito, les hicimos una charla técnica sobre la raza, les explicamos un poco sobre la historia, porque es importante saber qué es Shorthorn, por qué Shorthorn. Para vengan a las exposiciones y sepan también sobre la raza, así que en ese aspecto les damos capacitaciones.

¿Por ejemplo…?
Ahora, de poquito, se van a iniciar protocolos de IATF, la inseminación artificial a tiempo fijo en una cabaña. Entonces invitamos a los chicos a que formen parte de ese protocolo para que puedan aprender sobre la inseminación artificial, que quizás a ese tema lo tienen de nombre pero sino lo han hecho nunca, tampoco saben bien qué es. También como persona, porque creo que es importante el tema de compartir, vas formando valores, vas compartiendo valores. Entonces, creo que es muy lindo que formen parte del Ateneo.

¿Qué dicen los dirigentes? Deben estar recontentos…
Sí, están recontentos. La verdad que fue un choque quizá porque nosotros empezamos con la energía joven de querer llevarnos puesto todo, con muchas ideas y demás, pero la verdad es que nos reacompañan. Nos tienen que poner a veces algún freno, porque queremos avanzar con muchos proyectos, pero tiempo al tiempo. Pero nos acompañan, eso es lo importante, ya que siempre nos escuchan y están abiertos. Por otra parte, en las exposiciones nos dan espacio para que participemos y para colaborar con los cabañeros para que entren a pista. También los cabañeros nos permiten que los ayudemos a que agarren a los animales, nos dan vía libre y nos acompañan mucho.

¿Soñás con trabajar en alguna cabaña, al ser veterinaria, o tener tu cabaña?
Sí. Me encantaría. La verdad que es un proyecto que tengo de acá a 5 años máximo para empezar a formar mi cabaña. Me encantaría. Tanto como para mantener reproductores, que yo creo que eso lo más importante, pero también como para rodeo comercial. Es una muy linda raza para lo que es rodeo comercial con todas las aptitudes que tiene. La idea es esa, formar mi cabaña y, obviamente, trabajar con las cabañas. Una, como profesional veterinario, tiene la idea de estar a campo y es lo más lindo que una puede hacer.

La ganadería por ahí es un lugar donde el hombre está en mayor cantidad, pero la mujer poco a poco ha ido ganando un gran espacio. ¿Vos lo ves así también?
Sí, yo lo veo así. Por lo menos en lo que es la carrera, siempre tengo más compañeras que compañeros en los salones. Hoy en día estamos ganando mucho más posicionamiento también dentro del campo. Y está bueno porque por ahí antes eran más arraigados y no nos escuchaban tanto. A veces iba una mujer a atenderlos y no la escuchaban, pero yo creo que hoy día eso está cambiando. Y están también más abiertos. Quizás era gente que era más arraigada y preferían a un veterinario hombre, pero ahora están abriéndose mucho más.

Próximos remates



































