

“Los números finales de la muestra, la calidad de animales y el estado de ánimo hicieron que este Palermo quede por mucho tiempo en la memoria”
Darío Fariña




POR EL DR. JUAN JOSE TAMBELLA (*), ESPECIAL PARA CAMPOINDUSTRIA. Los días pasados se llevó a cabo una nueva edición de la exposición organizada por la Sociedad Rural Argentina en Palermo, como cada año, la número 138.

Si bien muchas veces leo o escucho "un Palermo más", creo que esto es así sólo en parte. Todas y cada una de las ediciones de esta histórica y fundamental muestra nos deja algo nuevo, algo distinto, dependiendo -obviamente- de cómo la viva cada uno y de su propia percepción.

Pero, seguramente, más allá de los resultados obtenidos, será inolvidable para quienes asisten por primera vez ya sea como expositores o simplemente como visitantes o para aquellos que obtuvieron logros destacados en las premiaciones.

Como se verá, estas líneas están orientadas, mayoritariamente, a la actividad desarrollada respecto de las razas bovinas de carne.

Ver cómo la genética del propio establecimiento se consolida a través del tiempo derramándose en cabañas de todo tipo y lugar, y algunas hasta con distintos sistemas o planteos productivos o cómo surgen y se abren paso nuevas líneas de sangre. Es sumamente interesante y enriquecedor, coronando el trabajo de mucha gente y de varios años, teniendo en cuenta el intervalo generacional del bovino.

Escuchar y analizar las observaciones y fundamentos en los que se basan los veredictos de los expertos jurados para, tal vez, corregir, cambiar o revisar algún rumbo y aprender, es uno de los principales objetivos de las exposiciones.

A través del atento seguimiento del trabajo de los jurados y del recorrido por las filas, seguimos comprobando que es difícil imaginar otras exposiciones en el mundo que alcancen el elevadísimo nivel visto en Palermo, lo que reafirma a través del tiempo que este es un evento de altísima calidad.

Hay muchas razas en las que se nota un mejoramiento año tras año, por lo que pienso -en general- que los cabañeros están trabajando e invirtiendo a conciencia y en forma eficiente, sumándole valor a la actividad. Se esfuerzan por hacer cada vez mejor su trabajo que, en algunos casos, creo que no tiene techo.

Quienes asistimos a Palermo durante los últimos 50 años creo que nunca hemos visto este entusiasmo en el sector, con precios traccionados por la gran y creciente demanda de alimentos y proteínas de calidad en el mundo.

Este panorama se prevé que dure los próximos años, políticas y variables climáticas mediante.

En general, en las distintas razas de bovinos de carne se observaron ejemplares de sólidas y correctas estructuras óseas, buen desplazamiento, excelentes mantos de carne, grasa y tamaños moderados, buena relación entre músculo y hueso, calidad racial y dismorfismo sexual, siendo todas estas características las más buscadas por los jurados, castigando lo excesos de preparación.

Los números que arrojan los DEPS son muy tenidos en cuenta complementándose con la evaluación fenotípica.

Satisfactorios precios se registraron en promedio en las ventas de pédigree, aunque esto varía en cada raza y también en los muchos remates de haciendas generales que tuvieron lugar a lo largo de la exposición, con gran cantidad de cabezas vendidas, donde se dieron cita las principales firmas martilleras. Lo que confirma el momento histórico de la ganadería y consolida a Palermo como un gran centro de negocios.

Párrafo aparte merece el ya tradicional Concurso de Novillos realizado en la pista central, donde se vieron muy buenos productos de distintas razas y combinaciones de sangre.

Algo fundamental y creciente, lo que veo con total beneplácito y felicito desde aquí a la SRA y a las asociaciones de criadores, es el lugar y participación que se le da a la juventud a través de los ateneos y los concursos de jurados, entre otras actividades. Es un excelente y entusiasta modo de prepararlos y orientarlos para un futuro cercano.

Otro tanto observo en las firmas martilleras que van dando lugar a las nuevas generaciones.
Los cursos de jurados, de los que no sólo participan jóvenes y que parte de los mismos se desarrolla en Palermo, es otro aporte técnico muy importante para la actividad y habla de la profesionalización de las asociaciones, sus dirigentes y miembros.

Ya en lo social, algo que se comprueba y disfruta cada año, es la alegría de contactarse con amigos y conocidos de aquí o de países vecinos, así como con técnicos, especialistas, dirigentes, periodistas, etc.

Creo que todos celebramos, valoramos y honramos la cultura del trabajo, el esfuerzo y el mérito.

Palermo impone un ritmo intenso, pero a la vez una sensación reconfortante de poder vivenciar todo esto.
La gran cantidad y calidad técnica de las charlas y jornadas que se desarrollan durante la exposición, es algo que se supera en cada edición.

Los números finales que arrojó esta muestra, sumada a la anteriormente apuntada calidad de lo que se vio y el estado de ánimo del sector, hicieron que este Palermo quede por mucho tiempo en la memoria.

Mis más sinceras felicitaciones a todos los que tuvieron que ver con estos logros y mi humilde aliento a ir por más, que es posible en este bendito país.
(*). El Dr. Juan José Tambella es un amplio conocedor y seguidor de la ganadería argentina, que concurre todos los años a la Expo Palermo y se ha transformado en un distinguido columnista de nuestra página web.

Próximos remates



































